Prohibir la venta de alimentos poco saludables en los colegios no sirve de mucho

Una investigación estadounidense muestra que prohibir la venta de alimentos poco saludables en los colegios no sirve de mucho, los investigadores explican que es necesario llevar a cabo una política integral para que este tipo de medidas puedan tener el efecto deseado.

Vending con alimentos poco saludables

En el año 2010 el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud adoptaba la medida de limitar la bollería y las chucherías en los colegios, se retiraron las máquinas expendedoras de chucherías, alimentos y bebidas que favorecen el sobrepeso y la obesidad. Sobre esta medida se pronunciaba la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria, indicando que no serviría de mucho y no se reduciría el consumo de dichos productos.

El caso es que este tipo de iniciativas se han llevado a cabo también en otros países, un ejemplo es Estados Unidos, desde hace unos años se lleva a cabo una política para intentar mejorar la nutrición infantil y una de las medidas que se tomaron en algunos Estados fue eliminar las máquinas vending con alimentos y bebidas poco saludables de los colegios. Sobre estas medidas se pronuncia ahora un grupo de investigadores, un estudio muestra que prohibir las máquinas expendedoras con alimentos poco saludables en los colegios es una medida poco efectiva si no se acompaña de otras, ya que los niños pueden tener acceso igualmente a estos productos una vez que salen del centro.

Los investigadores estadounidenses de la Universidad de Illinois han observado a más de 8.200 estudiantes de secundaria de 27 Estados del país, descubrieron que el 23% de los niños que tenían acceso en la escuela a los refrescos, tomaban una media de uno al día. En cambio, el 28% de los niños que no tenían acceso a este tipo de productos en el colegio, tomaban un refresco fuera de las horas de clase, es decir, un mayor porcentaje de consumo se daba precisamente en quienes no tenían acceso a las bebidas azucaradas.

Con la comida rápida ocurría lo mismo, no tener acceso a la bollería y a los snacks provocaba que un mayor porcentaje de niños comieran estos productos al salir del colegio. Estas diferencias se producen especialmente en aquellos Estados en los que los impuestos de los refrescos y otros alimentos poco saludables son más bajos, y en aquellos Estados en los que cerca del colegio hay una tienda o una cafetería que ofrecen este tipo de productos.

Estas cifras demuestran que no basta con prohibir el vending en las escuelas, se ha de trabajar en otros campos para hacer menos accesibles a los niños los refrescos, las chucherías y la bollería. Los investigadores explican que cuando se realiza un cambio integral no se producen los efectos antes indicados. Este es un estudio más que corrobora que para luchar contra el sobrepeso y la obesidad infantil es necesario desarrollar una política integral, una asignatura de nutrición en las escuelas, limitar la publicidad de los alimentos y bebidas poco saludables, aumentar los impuestos para que resulten más caros y por tanto menos accesibles, y por supuesto, contar con la colaboración de la familia, los niños deben mantener en su hogar una dieta sana y equilibrada.

En el caso de Estados Unidos, los expertos abogan por la nueva Ley de Refrigerios Escolares Inteligentes (Smart Snacks in Schools) del Departamento de Agricultura de los EE.UU, reglamentación que se introducirá en la próxima temporada escolar. Pero en nuestra opinión, sigue siendo una medida insuficiente, quizá reduzca algo el consumo de estos alimentos y bebidas en los niños, pero no será determinante para lograr un cambio de hábitos. Podéis conocer más detalles del estudio a través de este artículo publicado en la revista científica PLoS One.

Foto | Sping Dew

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