Prevenir la infección por hongos en las piscinas

En verano aparece con mayor virulencia la infección por hongos, dermatomicosis o tiña, enfermedad contagiosa que afecta a las zonas del cuerpo donde hay queratina. Esta infección puede producir vesículas, úlceras o zonas que aparecen blanquecinas, descamaciones, mal olor, etc. Para evitar sufrir este problema, os proporcionamos algunos consejos que previenen la infección que generalmente se suele contraer en las piscinas, saunas, etc.

Dermatomicosis o tiña

Sea por que no se ha salido de vacaciones o porque las familias no se han desplazado a una localidad costera, en muchas regiones de nuestro país los niños disfrutan del verano en las piscinas municipales, lugar en el que es frecuente que aparezcan las infecciones por hongos, pequeños microrganismos que proliferan durante los meses de verano por contar con una temperatura y condiciones de humedad idóneas.

La infección por hongos, dermatomicosis o tiña, es una enfermedad contagiosa producida por diferentes tipos de hongos a lo largo del año, aunque en esta época es frecuente que sea causado por dermatofitos, hongos que afectan a aquellas zonas que tienen queratina, como por ejemplo la superficie de la piel, el pelo o las uñas.

Los signos son claros, se pueden producir vesículas, úlceras o zonas que aparecen blanquecinas, descamaciones, mal olor y dependiendo de la zona afectada y el grado de infección, incluso dolor. Es muy importante seguir unas pautas higiénicas a fin de evitar que los niños sufran esta infección, por ello hoy os queremos comentar cómo prevenir la infección por hongos en las piscinas.

Los expertos aconsejan, como primera medida para evitar esta enfermedad, el uso de chanclas o calzado especial en las piscinas, este calzado se ha de utilizar siempre en aquellas zonas que estén húmedas y sean compartidas por otras personas, sobre todo en los vestuarios y en las duchas, ya que es el lugar donde el agua no tiene el tratamiento que recibe el agua de las piscinas. Aunque se suelen utilizar las chanclas o zapatillas de goma, algunos expertos consideran que es preferible el uso de calzado cuyo suelo esté fabricado con materiales naturales, no sintéticos. Con esta medida se logra aislar los pies del agua del suelo, lugar donde más proliferan los hongos, evitando por tanto su colonización en los pies.

Por supuesto, no hay que utilizar un calzado que no sea propio, si los niños utilizan calzado de otros niños se corre el riesgo de que el dueño del calzado sea portador de hongos y no saberlo por no tener síntomas, pero puede transferirlos a quien está utilizando el calzado, lo que incrementa el riesgo de sufrir la infección.

Conviene ducharse antes y después de entrar a la piscina para eliminar los microorganismos que se adhieren a la piel, evitando que sean trasladados a la piscina u otros lugares. Tras finalizar el baño y ducharse, es conveniente secarse bien la piel y los dedos de los pies para eliminar la humedad, en este sentido, merece la pena destacar que no se debe compartir toalla, ya que de lo contrario se podrían transmitir los hongos.

La ropa más adecuada es la confeccionada con fibras naturales como el lino o el algodón, estas fibras previenen la acumulación de microorganismos y por tanto, el riesgo de que se desarrolle una colonia de hongos. La higiene personal es otro aspecto importante a tener en cuenta, lavar y secar bien todas aquellas zonas donde hay pliegues ayudará a reducir el riesgo de sufrir dermatomicosis. Hay muchos más consejos para prevenir la infección por hongos, pero estos son los básicos que se deben seguir para reducir de forma significativa la posibilidad de sufrir este problema.

Foto | Rodrigo Amorim

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