Premios y castigos

premios y castigos

Rabietas incontrolables cuando los papás se niegan a satisfacer las exigencias y caprichos de los más pequeños de la casa es algo habitual en la niñez.

Todos hemos visto de cerca cómo se producen este tipo de conflictos entre padres e hijos.  Se trata de un tira y afloja en el que cada uno pretende tensar la cuerda de su lado, aunque es obvio que, en el tema de la educación, son los papás los que tienen que conservar la calma y tomarse muy en serio este aspecto de la educación de los niños.

Sabemos que la teoría está muy bien pero, ¿de qué forma podemos conseguirlo? ¿son efectivos los premios y los castigos? Los expertos consideran que es necesario marcar algunos límites desde el principio para ir creando hábitos posteriormente, ya que los niños sienten mayor seguridad si cuentan con una serie de normas.

No ceder al chantaje

Las rabietas son algo muy común cuando los niños cuentan con alrededor de dos años. A esa edad formar enormes escándalos que no deben solucionarse dándole al niño lo que está exigiendo, sino dejando que se le pase el berrinche, ya que de lo contrario se dará cuenta de que dar gritos y llorar será la mejor forma de alcanzar lo que quiere y la usará siempre que ambicione algo que vaya en contra de los deseos de sus papás.

Los premios o los castigos no pueden ser la solución automática a cualquier tipo de conducta, ya sea buena o mala, ya que esto provocaría que el niño solo reaccionase ante estos dos estímulos.

El mayor reconocimiento puede mostrarse mediante el afecto sin que sea necesario realizar algún regalo material,  esto abarca un amplio abanico de opciones: abrazarlo, recompensarle con su comida favorita, felicitarle por lo bien que lo ha hecho…

Nunca con violencia

En el caso de los castigos, no deben ser utilizados como primer recurso ante una conducta que no es la apropiada. Los profesionales de la educación y la psicología están de acuerdo en que el castigo físico nunca se debe realizar, ya que no favorece lograr la solución de los problemas y ayuda a que los niños piensen que la violencia es la mejor forma de encontrar soluciones.

Muchos de los niños pueden incluso acabar pensando que el mundo se rige por la “ley del más fuerte”. De este modo, al crecer, cuando tengan un problema, la forma de solucionarlo será a través de una agresión.

A la hora de aplicar un castigo infantil, éstos deben ser inmediatos y en espacios cortos de tiempo. Los castigos desmedidos no ayudan al niño a recapacitar sobre lo que ha hecho ni le hacen comportarse mejor.

Vía | www.gizarte.net
Vía | www.pulevasalud.com
Foto | Citril

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