Premiar a los niños por sus notas no siempre es sano. Descubre por qué

No es igual darles una felicitación de palabra que comprarles un costoso regalo. Cuando los chicos reciben dádivas por sobresalir en sus deberes escolares podríamos estar dándoles un mensaje erróneo

¿Es prudente felicitar a los niños por sus calificaciones?

Valorar el esfuerzo que hacen los chicos para cursar con éxito sus asignaturas en el colegio es positivo. Motivarles a aprender y a superarse es obligación de los padres. Sin embargo, premiar a los niños con regalos materiales por obtener buenas notas no es del todo sano. Al menos eso opinan diversos psicólogos sobre el asunto.

Cuando un adulto destaca por sus acciones en el trabajo, suele ser compensado económicamente por sus jefes. Pero, esta situación es totalmente distinta a lo que sucede con la escuela y los pequeños, por lo que hay que actuar de manera diferente. Aunque muchos padres tomen como referencia la compensación laboral, con los niños el resultado puede no ser el esperado.

Decirles que están orgullosos de ellos, felicitarles, darles un abrazo o prepararles su postre favorito, sería el rango aceptable. Darles dinero, comprarles juguetes o algo material es un error. La principal razón es que no verán el estudio como una responsabilidad propia, ni un deber, sino como una tarea para obtener recompensas.

No es sano premiar a los niños por sus notas

En vez de ser un incentivo, premiarlos logrará un efecto contrario. Desde pequeños, los niños deben descubrir las bondades que les genera el aprendizaje escolar. Superar retos, conocerse a sí mismos, enfrentar sus limitaciones y desarrollar sus habilidades físicas e intelectuales, deben ser los agentes motivadores. La satisfacción debe ser interna y no a causa de un objeto.

Aunque muchos padres crean que se exagera, darles regalos los volverá materialistas. Si desde temprana edad se les enseña que para dar deben recibir algo a cambio, será adultos mezquinos, arrogantes y con una visión sobrevalorada de lo material. El objetivo de cursar estudios no será aprender, sino obtener obsequios. Algo, totalmente negativo e insano para su desarrollo emocional.

La frustración será otro mal con el que lidiaran los niños. Cuando no consigan el regalo prometido, pues sacaron una mala nota, se enfadarán, en vez de analizar las causas del declive académico. En la comprensión de sus fallas y logros radica el verdadero valor. Hacerlo implica madurar, mejorar y evaluarse.

Cada vez más exigentes

Otra situación común cuando se aplica el sistema de premios, es que las exigencias de los chicos irán aumentando. Es muy fácil comenzar con una petición pequeña, como un nuevo videojuego, pero posiblemente terminen reclamando un viaje con hospedaje al parque de diversiones de Disney. Incluso, pueden voltear la tortilla e incurrir en el chantaje. “Si no me llevan a Disney reprobaré el curso”.

Si estas razones te han convencido de que no es conveniente motivarlos en la escuela con premios, el mensaje debe llegar a toda la familia. Muchas veces los abuelos, tíos o amigos cercanos sucumben a la tentación de comprarles algo por su destacada actuación académica y estarían violando tu autoridad.

Está bien que los allegados celebren con cariño y frases motivadoras, pero si van más allá estarían echando por tierra el sistema de crianza que estás implementando como padre. Por ello hay que ser firmes sobre este tema con todos en casa, e informarles sobre tu decisión al respecto. Nadie tiene por qué intervenir en las reglas de mamá y papá.

Castigarle por sacar malas notas es la otra cara de la moneda, pero tampoco hay que exagerar con ello. Apoyarles cuando fracasan es importante. Hallar las debilidades y superarlas es fundamental. Buscar ayuda externa, con cursos de verano, o tomarse más tiempo para practicar con ellos sus tareas, es una forma de ayudarles.

Lo que sí está permitido hacer

Las reglas no son inamovibles y siempre hay espacio para hacer una excepción según los logros de los niños. Un viaje familiar, donde todos disfruten por igual, puede ser una alternativa. Una consecuencia de una buena actuación en el colegio, pero es bueno que entienda que ese viaje no es parte de un trato o una negociación.

Tampoco deben castigarse todos y encerrarse en casa porque los chicos sacan malas calificaciones. Hay que conseguir el equilibrio. Los paseos familiares y las visitas a nuevos lugares motivan la enseñanza y aumentan el bagaje cultural de todos. Si es posible háganlo una vez al año. Igualmente, homenajear a los peques con una rica cena en casa, es una buena forma de reconocer sus méritos. Es un detalle que sabrán valorar.

Igualmente, prepararles su postre favorito o llevarles al cine, son acciones que le darán un mensaje apropiado. Finalmente, los chicos entenderán que el mejor premio que podrán recibir por estudiar serán sus buenas calificaciones y la posibilidad de adquirir el conocimiento necesario para afrontar con éxito las actividades del futuro. De convertirse en profesionales y desempeñarse en una actividad que les agrade. Ese es el valor correcto. El premio individual que requieren.

Tanto los niños como los padres tienen que ver el estudio como un valor esencial para la vida, una parte fundamental del crecimiento personal. Un rol que se debe cumplir, sin obligación de recompensas. Apoya a tus hijos y haz que aprendan a estudiar por sí solos. 

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...