Precaución con los flotadores infantiles

Cada año se recuerda a las familias que el uso del flotador de tipo rosquilla no es seguro, no garantiza que el pequeño se pueda ahogar, incluso puede ser la causa de un accidente en el agua. El mejor flotador es el chaleco.

Seguridad en la piscina

Algunos padres se sienten más seguros si sus hijos llevan un flotador en la piscina o la playa, consideran que es una medida de seguridad que puede evitar que se ahoguen, sin embargo, hay que tener mucha precaución con los flotadores infantiles, algunos modelos no cuentan con la homologación europea y no sirven para proteger a los niños, de hecho, se pueden convertir en una trampa mortal. Expertos en salvamento marítimo advierten sobre los problemas del típico flotador de cintura, ese que muchos padres utilizamos en nuestra infancia. Para los niños que no tengan suficiente destreza en el agua, el flotador de cintura pasa de ser un elemento de seguridad, a un riesgo para su vida.

Según el experto, el uso de este tipo de flotadores tipo rosquilla da tranquilidad a los padres, pero en el caso de emergencia no ayuda, e incluso en muchas ocasiones son causa de accidentes y ahogamientos. Recomienda evitar flotadores y manguitos y utilizar otros sistemas mucho más efectivos y seguros, como por ejemplo los chalecos. Al respecto os recomendamos leer el post Peligros de los flotadores y manguitos infantiles, de este tema hablamos cada año, pero a pesar de ello podemos comprobar que en las playas son los más utilizados.

Un flotador de cintura se convierte en una trampa mortal si con una ola se da la vuelta, el niño queda boca abajo y no puede volver a la superficie, la razón es la falta de destreza y la colocación del flotador, ese se sitúa por debajo del punto de gravedad del niño, impidiendo que pueda darse de nuevo la vuelta. El experto en salvamento explica que es un elemento para jugar pero en absoluto garantiza la seguridad, por ello invita a los padres a vigilar continuamente a los niños si utilizan este tipo de flotadores, que no bajen la guardia y se confíen, basta un minuto para que se produzca un accidente que pueda acabar en tragedia. En este sentido, también os queremos recomendar la lectura del post Prevenir ahogamientos y lesiones graves de los niños en medios acuáticos, en él se ofrecen una serie de medidas y recomendaciones lanzadas por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad.

Para mayor seguridad de los niños, lo mejor es que los adultos compartan el rato de diversión del baño, se mejorará significativamente la seguridad de los niños y se evitarán accidentes. Parece ser que las piscinas encierran más riesgos que el mar, al menos así se desprende de las estadísticas de ahogamientos del presente año, la mayoría de menores que han sufrido un accidente o han muerto por ahogamiento estaban en una piscina. Con respecto a las playas, siempre es más recomendable bañarse en aquellas que hay socorristas, buscar una cala apartada con escasas medidas de seguridad y acceso puede ser contraproducente, sobre todo si vamos con niños.

En el artículo de Público también nos hablan de ríos y pantanos, fondos cambiantes, corrientes, remolinos, etc., pueden malograr el día de diversión y convertirlo en una tragedia. El experto explica que el problema está en asumir riesgos para los que no se está preparado, para evitar los riesgos de ríos y pantanos es preferible no apartarse mucho de la orilla, no saltar al agua sin conocer la profundidad, no nadar en corrientes, ante todo se debe tener sentido común a fin de evitar riesgos innecesarios.

Es necesario que los niños utilicen flotadores, pero que sean del tipo chaleco, o en su defecto si se trata de otro modelo, como hemos indicado, los adultos deben compartir el baño con los pequeños, de este modo se garantiza la vigilancia y se evitarán los accidentes y ahogamientos.

Foto | Oneras

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