Posibles causas de la agresividad infantil

Entre las posibles causas de la agresividad infantil están las incoherencias, las agresiones, la poca dedicación, la falta de respeto, etc. Los niños dependen de los padres y deben ver en ellos su modelo de referencia. Esto les ayudará en su desarrollo personal.

Para poder hablar sobre las posibles causas de la agresividad infantil, deberíamos primero hacer hincapié en cómo son educados estos niños. Está claro que los pequeños toman como referencia a sus padres o la familia que los está educando. Ningún niño nace enseñado. Todo lo que hace son conductas aprendidas. Si ven y escuchan gritos, riñas, palabrotas, faltas de respeto, etc., el niño tenderá a imitar esta actitud.

Nuestra dedicación, paciencia y comprensión evitaría en muchos casos largas lloreras.

¿Por qué son agresivos? Cuando un niño llora, lo hace porque le pasa alguna cosa. Algo físico o psíquico. Nuestra función como padres es averiguar qué le pasa. La dedicación evitaría en muchos casos largas lloreras, momentos de nervios, gritos y cachetes.

Entre las posibles causas que pueden generar en el niño agresividad encontramos, por ejemplo, las incoherencias entre lo que les decimos y lo que hacemos (por ejemplo, reprimir una agresión que ha hecho el niño con un cachete), cuando por algo de lo que hacen o dicen unas veces se les castiga y otras no. Otro ejemplo es cuando un niño siente que sus padres no están con él, no juegan o no comparten su tiempo con él, cuando se le reprocha constantemente y se le grita, etc.

Para entender un poco más por qué son agresivos los niños deberíamos preguntarnos por qué se les pega, teniendo en cuenta entre otras cosas que al ser pequeños no se pueden defender, y por qué una gran mayoría de la sociedad justifica esas agresiones aunque estén penalizadas por ley. Nuestra función como padres es hablarles, dialogar con ellos y hacerles entender por qué nos enfadamos con ellos y qué es lo que están haciendo mal, por mucho que esto cueste y por muchas horas que tengamos que dedicarle. Este es el camino difícil de la educación, nadie dijo que fuera fácil ser padres.

¿Qué pasa si un día le gritamos o le damos ese temido cachete porque no tenemos la suficiente paciencia? Esto no debería pasar nunca, pero si sucede, tenemos que demostrarle al niño que esa no es la manera de actuar. Hay que saber pedirle perdón y mostrarle que esa no es forma de tratarle.

Para ayudarles a evitar conductas agresivas los padres debemos entender que los niños merecen un respeto para que sepan entender y comprender cómo deben actuar cuando sean mayores y la mejor manera de hacerlo es con el ejemplo. Recompensarles cuando hacen las cosas bien y elogiarles, hablarles y entender sus sentimientos, jugar con ellos y comprenderles, tener paciencia, perseverancia; entender que sólo son niños, que dependen de nosotros y que somos su modelo de referencia les ayudará en su desarrollo personal.

Foto por PinkStock Photos en  Flickr

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