¿Por qué se debe evitar gritar a los niños?

Aunque un recurso muy utilizado en la educación de los niños son los gritos, al parecer, no son una buena manera de enseñar nada. Gritar a un niño le puede hacer mucho daño, por lo tanto, hay que buscar otro camino, como el de establecer normas de comportamiento que sean capaces de seguir los niños. Además, la comunicación debería ser la mejor herramienta educativa para conseguir que los niños hagan lo que tienen que hacer, siempre dentro del respeto y la tolerancia.

Según cuentan los expertos, tanto la comunicación verbal como la no verbal con los niños es muy importante. Es decir, los niños aprenden muchos comportamientos por imitación, la mayoría de esos comportamientos son los que ven en casa ya sea de padres, hermanos o familiares y por mucho que se les grite, el mensaje que recibirán es el del ejemplo. No podemos decirle a un niño que no pegue a otros niños si al él se le pega y no podemos pedirle que no grite si se le grita constantemente. Gritar es un recurso fácil que usamos muchos padres, pero solo debería utilizarse en momentos muy puntuales y cuando el niño pudiera estar en peligro, es decir si vemos que el pequeño se va a hacer daño.

Gritar a un niño repetidamente, puede dejarle secuelas

Gracias a los estudios y los avances cada día conocemos más a fondo la psicología infantil y por ello, aunque en el pasado se aplicaran y a los padres de hoy nos hayan educado de esa manera, hoy en día, no debemos aplicarlos a nuestros hijos. Entre estos comportamientos habituales que se dan en casa está el gritar. ¿Cuántas veces los niños nos sacan de quicio y acabamos dando un grito para que obedezcan? Muchas, pero al parecer , esta forma educativa de decir al niño que algo no está bien, es del todo innecesaria y puede dejar “cicatrices”, a excepción, claro está, de si vemos que o le damos un grito al niño o lo atropella un coche, por ejemplo.

Los gritos solo deberían usarse en momentos muy determinados y puntuales y cuando no hay otra forma de avisar al niño. La alternativa a los gritos es aplicar una serie de normas que puedan seguir los pequeños. Sería ideal que se pudiera establecer una interacción entre todos los miembros de la familia para disponer unas normas para cada uno. Es decir, si el pequeño tiene suficiente edad para hablar y aportar ideas, debemos permitirle que nos ayude a establecer unas normas de comportamiento, ya que eso ayudará a que las respete. La comunicación es el instrumento principal que tienen  los padres para educar a los niños y usarla debidamente ayudará a que los niños crezcan en un ambiente relajado, feliz y respetable.

Según los expertos, los gritos, las amenazas y los insultos son una alternativa que puede hacer mucho daño a los más pequeños de la casa. Por ello, los padres, aunque a veces es difícil por el estrés al que se ven sometidos, deberían implantar un modelo de educación donde impere el respeto y la tolerancia por encima de todo, por el bien de los pequeños y porque de esa manera les estaremos dando un buen ejemplo a seguir.

Fuente | elmundo.es

Foto | Arjen Toet en Flickr

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