¿Por qué debes jugar más con tus hijos?

Se recomienda dedicar al menos 30 minutos del día a compartir con los niños, pues permitirá fortalecer los lazos familiares, generando confianza entre las partes.

Por qué jugar con los hijos

Expertos aseguran que un niño que juega se desarrolla de una forma más saludable. Crear su propio universo no sólo les divierte, sino que además potencia su creatividad. Les ayuda a resolver conflictos y a crear empatía por sus compañeros. Sin embargo, esta práctica también resulta provechosa para los padres.

Una encuesta realizada en España reveló que a 40% de los padres les gusta entretenerse con sus hijos, pues les conocen a ellos y a sí mismos. Agradecen los sentimientos positivos que afloran en cada una de las actividades emprendidas. Sin duda, lo ven como un momento para compartir y estrechar lazos fraternales. Lo triste, es que aunque la mayoría reconoce las bondades de esos “encuentros” lúdicos, pocos lo hacen por falta de tiempo. 

El juego con los niños es esencial

A partir del juego los niños refuerzan su confianza. Esos instantes son oportunos para que el adulto pueda detectar situaciones que el chico no exterioriza y que están relacionadas con su día a día. Por lo general, manifiestan miedos e inquietudes, lo que permite conocerles mejor y saber cómo va la formación de su personalidad.

Para los pediatras, el juego representa una oportunidad de enriquecer la imaginación, fomentar la concentración y observación, así como mejorar la atención y la memoria. Para papá y mamá el aprendizaje se centra en la paciencia, pues debe prestar atención a cada detalle, sin perder el hilo del juego. Lo ideal es que se pueda dedicar al menos media hora diaria para jugar con el niño en un espacio adecuado y siguiendo las reglas. Conviene utilizar los recursos de la casa: libros, cobijas y almohadas. No siempre un costoso juguete proporciona mayor gozo.

Aunque existen distintas opciones para jugar, los pequeños basarán su experiencia en lo que consideran “bueno y malo”. Lo conveniente es que tanto papá como mamá sepan adoptar el lenguaje del juego, imitando ruidos o haciendo onomatopeyas. Eso hará la experiencia más placentera. 

Más ventajas para los chiquitines

Cuando los niños participan en actividades lúdicas son capaces de dejar salir tensiones, controlar la ansiedad y en muchos casos la frustración. Es decir, muestran sus sentimientos y emociones. Para que este proceso se lleve a cabo con éxito, es necesario que cuente con un espacio y elementos apropiados, por lo que un parque será una opción adecuada.

Los niños que no juegan lo suficiente suelen estar más estresados. No obstante, es común que conforme crezca, los padres consideren necesario reducir sus horas de juego para incluir actividades extracurriculares, especialmente ante la competitividad actual. Al igual que una alimentación balanceada, permitirles dar rienda a su imaginación es fundamental para su crecimiento.

Permitirles jugar fomenta el reconocimiento del otro, la cooperación y el trabajo en equipo. Adicionalmente, aprenden a respetar normas, resolver conflictos y a retarse a sí mismos, habilidades esenciales en su vida adulta. Con el juego también se ejercita, controla sus movimientos, su equilibrio y su propia fuerza muscular.

La pirámide del juego ¿En qué consiste?

Un estudio universitario impulsado por distintas organizaciones en el mundo sostiene que el juego infantil es tan importante como la alimentación en los niños. Se le conoce como “dieta lúdica” y cada día toma más fuerza entre los especialistas, quienes apuntan a una adecuada distribución entre el tiempo, hábitos y tipos de juego.

En este sentido, la experiencia se divide en tres escalafones. El primero tiene como base o fundamento la empatía, la cual se desarrolla comúnmente a través del empleo de máscaras, mímica o juegos más inclusivos. El segundo escalón incluye destrezas a poner en práctica como la creatividad, la cooperación, la resolución de conflictos y el pensamiento lateral. De allí que se pueden emplear rompecabezas, puzzles u otros juegos relacionados con la lógica. En tercer lugar se destaca el “changemaking”, un concepto que invita al niño a ser un líder transformador de su entorno, sensibilizando a sus compañeros.

Aunque no lo parezca, los niños prestan atención a las actitudes de papá y mamá mientras juegan. Más cercanía les permitirá construir lazos mucho más fuertes. No hay que olvidar que se trata de un gran recurso para indagar sobre el comportamiento habitual del chico en otros escenarios, como la escuela. Además, se ha comprobado que el mejor antídoto para el aburrimiento son los juegos en familia. No los desaproveches.

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