¿Por qué debes alegrarte si tu hijo se aburre?

El tiempo de ocio permite a los niños activar su creatividad y evaluar opciones que le diviertan. No atiborres a tus hijos de actividades que le causen agobio o estrés. Déjalo que se aburra. Es sano para ellos.

El aburrimiento infantil no es malo

Cuando las vacaciones llegan, papá y mamá asumen la tarea de armar un itinerario que le permita a los niños disfrutar de su tiempo libre. Si trabajan, tenerlos en casa no es una opción, así que se dedican a organizar actividades fuera del hogar, para evitar que los chiquitos se fastidien, pero por qué tanto afán, si no tiene nada malo. Al contrario, deberías alegrarte si tu hijo se aburre. 

Seguramente, para estas fechas habrás coordinado diversas “jornadas de ocio” para que tu peque permanezca ocupado, pues consideras que estar “sin hacer nada” es un grave error. Pero te equivocas. Esa pretensión de cargarlo de tareas puede agobiarlo u obligarlo a hacer cosas que no son de su agrado o interés.

En la actualidad los infantes están sumergidos en una vorágine de estímulos, que provienen de casi cualquier lugar o persona. De allí que un poco de descanso es justo y necesario.

Niños con aburrimiento. No es tan malo

Cuando un niño se siente aburrido, usará ese tiempo de espera para pensar y poner en movimiento sus neuronas. Con ello se afianzará la autonomía y creatividad requerida para hallar soluciones y opciones por sí mismos, lo que se convertirá en una ventaja para el futuro.

Investigaciones sugieren que durante los primeros años de vida, el desarrollo de la imaginación es crucial para los chiquitines. Tan sólo pregúntate: ¿cuál es el instante ideal para que un niño cultive y ponga en práctica esa imaginación? Exacto, cuando está sin hacer nada.

Papás en acción

Cuando tu pequeño manifieste sentirse aburrido, es importante que no pierdas el control o le cargues con una actividad que él no ha sugerido hacer. Repítete a ti mismo: “aburrirse es bueno”, y será la oportunidad para ayudarles a potenciar su inventiva.

Lejos de exigirle algo en particular, sugiérele juegos que le permitan explorar su lado artístico, como usar pintura, plastilina, armar un rompecabezas, construir con bloques o hacer un dibujo. Descarta aquellos objetos dotados de baterías, luces o cualquier otra cosa que pueda estimularlos demasiado.

Si planificas inscribir al niño en un plan vacacional, conviene que evalúes alternativas, que le permitan estar en contacto con la naturaleza. Si la opción es quedarse en casa, este puede ser el momento para organizar una tarde de cine o plantar flores en el jardín.

Cuando nada funciona

Si las sugerencias no funcionan y el peque sigue desmotivado o aburrido, no debes alarmarte. Valorará que le preguntes directamente sobre el enfoque que puede darle a una actividad. Seguro será el empujón que haga falta para poner a volar su mente y buscar soluciones.

No debes preocuparte, sino de ocuparte. Esto no significa saturar al niño con distintos quehaceres. Si tu hijo se aburre alégrate, pues esos periodos son la puerta a un nuevo mundo, que se “dibujará” desde su cabeza. Que si ¿deben aburrirse los niños en vacaciones? Claro que sí.

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