¿Por qué a los niños les entra la sed cuando se van a dormir?

Todo aparentemente listo para dormir, pero de pronto a tu hijo le provocó un vaso de agua. No te agobies. Aunque no lo creas detrás de esta petición hay un mensaje que debes aprender a captar.

Beber agua antes de dormir

Ha llegado su momento de ir a la cama. Le lees un cuento, conversan, le arropas, le besas en la frente y le das las buenas noches. Pero de repente le oyes decir: “mamá, quiero agua”. Esta conducta tan curiosa, ha llevado a muchas madres a preguntarse ¿Por qué a los niños les entra la sed cuando se van a dormir? Y, al parecer, obedece a factores emocionales y no físicos, como se solía pensar.

Según han confirmado los expertos, esta reacción responde a una necesidad de compañía. Incluso, es una forma de medir la capacidad de respuesta de los padres frente a ciertos requerimientos. Algunos papás cometen el error de creer que se trata de una simple manipulación, pero nada más alejado de la realidad. Los chiquitines piden lo que les hace falta, ya sea a través de palabras, llanto o un vaso de agua.

Algo más que sed

Ante tal petición, quizás tu primer pensamiento es que olvidaste darle agua durante el día. Entonces, complaces al pequeño, pero te das cuenta de que sólo bebe un sorbo. En este punto, debes mantener la calma. Aunque te haya costado trabajo ir por el vaso, debes intentar captar si hay un mensaje oculto tras la solicitud de tu hijo. 

Todas las hipótesis del por qué a los niños les entra la sed cuando se van a dormir, apuntan a su necesidad de llamar la atención de sus progenitores. Y esto nada tiene que ver con un ataque de malcriadez. La realidad es que los niños no están preparados para manipular situaciones a su conveniencia, ni trazar un plan sólo para mostrarnos el poder que tienen sobre nosotros. Así que debes darles lo que realmente necesitan: Saber que cuentan contigo.

Si son grandecitos tal vez sí busquen asegurarse de que no están solos en caso de requerir tu presencia durante la noche. Quieren tener certeza de que si llaman a papá o mamá, ellos irán a socorrerles.

¿Qué hacer?

Tu pequeño necesita sentirse confiado, principalmente en edades tempranas, cuando la oscuridad empieza a asustarles. Si te pide agua justo antes de dormir, es esencial ponerse en sus zapatos y hacerle sentir complacido yendo por el líquido.

Quizás sea poco el tiempo que durante el día le puedes dedicar exclusivamente a él. Vas al trabajo, a clases o realizas labores que te impiden darle la atención que anhela, más cuando se halla en la edad de comprobar si sus padres lo cuidarán y estarán para él. Aunque te desespere y te sientas agotado, debes responder a su llamado. 

Calmar la sed emocional de tu bebé tiene su técnica. No lo presiones para que tome rápido, recuerda que quiere tiempo adicional. Haz lo posible por evitar distracciones como una nueva lectura o encender el televisor. Habla de forma pausada y con un tono de voz suave, para que no sienta que su pedido es una molestia para ti.

Entender las necesidades de tu chiquito no tiene que ser tan complicado. En su cerebro pasan múltiples cosas durante su desarrollo, pero ninguna tiene que ver con la intención de provocarte malestar o incomodidad. Ahorra energía e invierte tu tiempo en aprovechar cada minuto, pues él crecerá en un dos por tres.

Si tu peque está falto de afecto, puede encontrar múltiples excusas, pero al ser agua una de las primeras palabras que aprende a pronunciar, es esta la que más usará. No te agobies. Sólo actúa adecuadamente: No lo invites a salir de la cama, no digas frases como “No hay agua o “Ya has bebido antes”, ni tampoco caigas en advertencias como “Te la traigo, pero mañana bebes antes de acostarte”. Con todo esto complicas la situación. No es tu paciencia lo que ponen a prueba. Sólo quieren estar seguros de que pueden confiar en ti. ¡No es mucho pedir!

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