Pegar a los niños fomenta la agresividad

Castigo infantil

En otras ocasiones hemos hablado sobre el castigo infantil y los problemas que pueden ocasionar a los niños, también hemos hablado sobre la necesidad de no recurrir nunca al castigo físico, una simple bofetada puede empeorar la situación haciendo que el niño reaccione con sentimientos negativos y puedan aparecer incluso secuelas psicológicas. Al respecto, hay que hablar de un estudio que han realizado investigadores de la Universidad de Tulane de Nueva Orleans (Estados Unidos) en el que se concluye que pegar a los niños fomenta la agresividad.

Según los investigadores, a los niños que se les pega con frecuencia a los tres años, tienden a ser más agresivos a la edad de cinco años, aunque no se indica en el estudio, podríamos trasladar los datos a edades más avanzadas. Para llegar a esta conclusión los investigadores realizaron una encuesta a casi 2.500 madres para saber con qué frecuencia podían pegar a los niños, sus hijos de tres años, durante el último mes en el momento de la encuesta. También se les preguntó sobre el grado de agresividad que mostraba el niño y sobre otras cuestiones de riesgo relacionadas con la crianza infantil.

Casi la mitad de las madres (un 45’6%) afirmaron no haber pegado a sus hijos, un 26’5% manifestó haber pegado en una o dos ocasiones a los niños, y un 26’5% afirmó haber pegado en más de dos ocasiones a los pequeños.

La verdad es que resulta difícil de creer que los padres puedan pegar a un niño de tres años por mucho que se pretenda justificar la causa, como podemos observar, más de la mitad de las madres encuestadas pegaban a sus hijos de tres años, aunque fuera de forma esporádica. Ante estos datos, no nos sorprende que los investigadores concluyan que pegar a los niños fomenta la agresividad, los resultados muestran que a los cinco años los niños tenían más propensión a ser agresivos, incurriendo en comportamientos como los gritos, las discusiones, las amenazas o la intimidación a otros niños, o la crueldad.

La Academia Americana de Pediatría (AAP) recomienda encarecidamente que no se profieran azotes a los niños, pegar no resulta nada beneficioso y no resulta eficaz a largo plazo como método disciplinario. A pesar de ello, la mayoría de los padres estadounidenses recurren a las bofetadas o los azotes, formas disciplinarias que incrementan significativamente el comportamiento agresivo de los niños. Sabemos que es necesario enseñar disciplina a los niños, pero en este tipo de educación se deben utilizar fórmulas positivas.

En un castigo infantil nunca se debe mostrar extrema autoridad o agresividad, resulta más efectivo un rostro y una actitud seria con explicaciones claras que desaprueben una mala conducta. El niño debe entender que se le desaprueba su conducta y no a él, en caso contrario los sentimientos negativos y algún trauma podrían surgir, cuanto más con el castigo físico. Volvemos a reiterar que no entendemos que les pasa por la cabeza a los padres que pegan a niños de tres años de edad cuya comprensión es realmente limitada.

Puedes conocer más detalles sobre el estudio a través de la revista científica Pediatrics.

Vía | Times New Line
Foto | AGphotographer

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