Pautas para calmar una rabieta

Las rabietas o pataletas se suceden sobre los dos o tres años de edad y desaparecen sobre los cinco o los seis años, que es cuando los niños aprenden a razonar y entienden que con este tipo de actuaciones no van a conseguir lo que quieren. La actuación de los padres es primordial y depende de éstos de reforzar o corregir este tipo de mecanismo del niño de llamar la atención para conseguir lo que quieren.

Las rabietas o las pataletas en los pequeños son muy habituales sobre todo entre los 2 o 3 años y desaparecen sobre los 5 o los 6. Las rabietas son una especie de mecanismo para liberar tensiones, llamar la atención de los padres y conseguir lo que quieren. Las pautas que deben seguir los padres, según los expertos, son bastante claras y aconsejan que debe ser una reacción conjunta entre ambos progenitores y sobre todo unánime. Además, se tiene que mantener la calma, evitar reaccionar con gritos y no reñir en ese justo momento al niño, si no calmarlo o si está muy alterado utilizar lo que los expertos llaman : «tiempo fuera».

El "tiempo fuera" es una manera de conseguir que el niño se relaje y se de cuenta de que no va por buen camino.

Es importante la actuación de los padres, ya que si se le grita o se enfada con el pequeño le estamos dando una pauta de conducta, se le esta reforzando lo mismo que está haciendo él, por este motivo, se aconseja mucha calma y actuar con firmeza. Nunca se le debe dar al niño lo que pide durante una rabieta. Hay que darle opciones y hablarle con calma, como por ejemplo: «comerás los caramelos después de comer». Además, no hay que intentar razonar mientras el niño grita o llora, hay que darle un tiempo para que se calme y una vez calmado, hablar con serenidad y explicarle porqué con ese comportamiento no conseguirá lo que quiere.

Así pues, la actuación conjunta de los padres ayudará al niño a entender que entre los padres hay una complicidad y una perseverancia que no se romperá por este tipo de actuaciones del pequeño. Esto es importante, porque se le enseña al niño a que debe saber esperar. Según Isabelle Filliozat, escritora del libro «No más rabietas«, este tipo de reacciones suceden cuando el pequeño está sobrecargado, es decir, recibe demasiados estímulos visuales y auditivos en un momento determinado. En estos casos, el niño está con poca capacidad de movimiento o reacción y utiliza la rabieta o la pataleta como una fórmula para liberar tensiones acumuladas.

Uno de los lugares típicos de las rabietas son los supermercados. En estos lugares, el pequeño recibe demasiados estímulos, pero generalmente, no tiene nada que hacer, por lo que una forma de tranquilizarse es buscar algo con lo que calmarse: unos caramelos, un juguete, etc. Por lo que, según los expertos, una de las pautas es que, en la medida de los posible, el pequeño debe tener algo que hacer, es decir: «encomendar al niño una tarea».

En el caso de que la rabieta se suceda, es importante retirar la atención del niño, es decir: «con rabieta no te escucho». Si algo les importan a los pequeños, es llamar la atención de sus padres y ver que con las rabietas o las pataletas la pierden es una forma de decirle al niño: «por ahí no vayas». Yo creo que todos los padres en un momento u otro han tenido que superar una de estas rabietas de sus hijos y como la experiencia es lo más importante en estos casos, me pregunto: ¿Cómo has enseñado a tus hijos a superar este tipo de rabietas?

Fuente | abc.es

Foto | ryancboren en Flickr

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