‘Padres destronados’ de la crianza de los hijos

Una profesora de Universidad ha escrito el libro ‘Padres destronados’, donde explica la necesidad del papel del padre en la educación de los hijos.

Destronados de la crianza de los hijos

Hoy he leído un artículo que me ha parecido interesante para resaltar el papel del padre en la familia, aunque tengo que decir que algunos de los puntos que toca el artículo me parecen un tanto exagerados. Y digo que me parecen exagerados porque aún siendo bastante cierto lo que se explica en el libro, pienso que se debería tomar la información con cierta precaución porque ni todos los casos son iguales, ni todos los padres y madres toman el papel de la crianza de la misma manera. El artículo hablaba de un libro escrito por María Calvo, una profesora de la Universidad Carlos III, con el título  ‘Padres destronados‘. En este libro se argumenta que los padres tienen un papel muy importante en la crianza de los hijos y que la sociedad actual les ha apartado, desacreditado y devaluado en su figura paterna.

Según María Calvo, no solo ha sido la sociedad la culpable de este hecho, sino que las madres han tenido mucha culpa de ‘destronar’ a los padres de su privilegiado puesto en la crianza de los hijos. Al menos es lo que explica en su libro y en una entrevista realizada por ‘ABC‘ en su edición digital. Según esta profesora titulada, la figura del padre es muy necesaria para el desarrollo psicológico de los pequeños, ya que la relación que se establece entre la madre y el hijo puede llegar a ser tan fuerte como para perjudicar el desarrollo del pequeño y quitar a la madre mucha libertad.

Por ello, la primera función del padre es la de cortar el cordón umbilical entre la madre y el hijo y no me refiero al físico, sino al cordón umbilical psicológico que se crea entre ambos. Esto no solo lo comenta María Clavo en su libro, ya que muchos especialistas suelen explicar que la figura del padre es la que pone un poco de orden o equilibrio en esa relación madre/hijo. Pero no solo esto es importante, es decir, los padres suelen actuar de diferente manera ante las situaciones cotidianas con los hijos, ya que suelen otorgar más tiempo a los niños para que reaccionen y más libertad para que actúen. Las madres, siempre tienden a ayudar en exceso al niño. Por ejemplo, ellas se agacharían a abrochar los cordones de los zapatos o a ponerle la chaqueta al hijo para ir más deprisa, mientras que el padre le daría más tiempo al niño para que se la pusiera solo, algo que ayudará al hijo a ser más autónomo. Evidentemente, la forma de actuar en la educación de los hijos no es la misma desde el punto de vista de los padres que de las madres.

Otro de los aspectos que resalta María Calvo, es que la madre no le da al padre la confianza para actuar con libertad respecto al cuidado de los hijos. Es decir, seguramente para la madre, el padre no sepa poner bien los pañales al bebé o no sepa cómo dar de comer al niño, por decirlo de alguna manera. Además, según esta profesora, las madres suelen pensar que los padres no saben cuidar bien de los hijos. De esta forma, muchos padres se sienten criticados, infravalorados y desalentados en su papel de padre. Incluso comenta en el libro que la mayoría de custodias en el caso de separaciones o divorcios, van a parar a las madres.

La verdad es que estoy de acuerdo en algunas cosas con ella, por lo menos en la necesidad de que exista la figura del padre en la educación de los hijos. Pienso además,  que gracias a las dos figuras paternas se puede encontrar un buen equilibrio donde el niño crezca seguro, autónomo y feliz. Incluso estaría de acuerdo en que muchas veces las madres pensamos que lo hacemos mejor que los padres en el cuidado de los pequeños, pero es que la forma de actuar es muy diferente en una madre que en un padre, de ahí que deba existir un equilibrio. Y ciertamente, las madres no deberían desalentar a los padres sino al revés, deberían animarlos a que se dedicasen más horas al cuidado de los pequeños para que existiera esa conexión entre padre e hijo como existe el apego materno entre la madre y el hijo.

Sin embargo, pienso que María Calvo exagera un poco cuando generaliza tanto porque hay muchos tipos de hombres y muchos tipos de padres. Los hay que se meten tanto en el papel que lo hacen igual de bien que la madre, igual que también hay padres que simplemente ‘pasan’ y dejan a la madre con la responsabilidad del cuidado de los hijos. Por otro lado, con la crisis que vivimos en estos días, muchos padres se han visto en casa cuidando de los hijos mientras que la mujer se iba a trabajar. Esto ha hecho que muchos padres puedan demostrar que saben cuidar de sus hijos tan bien como lo hacen las madres. Y en cuánto a la custodia de los hijos cuando hay separaciones o divorcios, hoy en día está cada vez más extendida la custodia compartida, es decir que el padre y la madre disfruten de los hijos en igualdad de  horas para que se mantenga ese equilibro y ese contacto tan necesario entre los hijos y sus padres.

Pienso que el libro está muy bien para dar un toque de atención a muchas madres que no les dan a los padres ese plus de confianza para que sean ellos mismos y demuestren que lo pueden hacer tan bien como ellas. Pero también pienso que no es necesario generalizar porque ni todas las madres piensan que los padres no saben cuidar de sus hijos ni todos los padres se sienten destronados. ¿Qué opináis?

Vía | abc.es

Imagen | tanya_little

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