Nuevo método objetivo para el diagnóstico del autismo

Hoy conocemos un nuevo método objetivo para el diagnóstico del autismo, se trata de un marcador neural basado en la rivalidad binocular más lenta que se produce debido a las diferencias en la transmisión neural inhibitoria en el cerebro de un niño o adulto autista.

Diagnosticar el autismo

Un grupo de investigadores de la Universidad de Dartmouth (Estados Unidos) ha desarrollado un nuevo método objetivo para el diagnóstico del autismo, se trata de una herramienta de diagnóstico que no se basa en las evaluaciones conductuales subjetivas. Esto ha sido posible gracias a la identificación de un marcador neural no verbal del autismo, marcador independiente de la inteligencia y otros parámetros, donde la actividad neuronal es más lenta en respuesta a las señales visuales que recibe el cerebro.

Los expertos comentan que este método de diagnóstico objetivo y no invasivo no depende de la evaluación del comportamiento del niño, algo que sí ocurre con otras herramientas de diagnóstico y, por ello, el trastorno se detecta a una edad que ronda los cuatro años. Claro, que hay que decir que los expertos reconocen que el personal cualificado es capaz de detectar el autismo a los 18 meses o incluso menos, a esto hay que sumar que en los últimos años se han desarrollado métodos que se pueden utilizar en bebés de tres meses de edad con un grado de fiabilidad de casi el 100%, por ejemplo, este en el que se usa un electroencefalograma.

El marcador neuronal descubierto es el primero en su tipo y se ha detectado en base a la creencia de que las personas con autismo tienen diferencias en la inhibición de las señales neuronales en el cerebro. Estas diferencias apuntalan los síntomas del autismo, como la hipersensibilidad a la información sensorial, que incluye diferencias en el procesamiento de la información visual. Encontramos similitud de este trabajo con el realizado por científicos de la Universidad de Waterloo (Canadá) y que podéis leer aquí.

Los expertos comentan que cuando al cerebro humano se le presentan dos imágenes diferentes al mismo tiempo, las imágenes oscilan de un lado a otro en la conciencia, alternando entre el ojo izquierdo y el derecho. En investigaciones previas se demostró que el cerebro autista tarda más en cambiar de una imagen a otra, es lo que se denomina rivalidad binocular más lenta, debido a las diferencias en la transmisión neuronal inhibitoria en el cerebro. En el cerebro de un niño autista, el neurotransmisor GABA (ácido gamma-aminobutírico) tiene dificultades para filtrar y regular las señales sensoriales, incluso en este caso, el poder suprimir una de las imágenes.

En la investigación se utilizaron imágenes cerebrales para medir la tasa más lenta de rivalidad binocular en niños con autismo, los resultados obtenidos permitieron determinar con precisión en un nuevo ensayo, si un niño padecía o no el trastorno, así como su gravedad, pero en este caso mediante evaluaciones clínicas tradicionales. Para obtener los datos neuronales, en la investigación se midieron las señales cerebrales de un sólo electrodo del electroencefalograma colocado sobre la región visual del cerebro. A los participantes se les presentaron una de dos imágenes visuales: cuadros rojos en el ojo izquierdo y cuadros verdes en el ojo derecho que oscilaban de un lado a otro a diferentes velocidades.

Los resultados revelaron que los datos neuronales podrían utilizarse para predecir si una persona tenía autismo con una precisión del 87% (recordemos que el método antes citado tiene una tasa de acierto que ronda el 100%). Aunque los hallazgos han sorprendido, de momento el grado de fiabilidad no es lo suficientemente alto, pero es un primer paso para lograr desarrollar un método diagnóstico que pueda alcanzar un grado del 100% de fiabilidad, por otro lado, es un método aceptable para ser utilizado con personas adultas a las que no se les ha diagnosticado el trastorno.

El equipo de investigadores sigue trabajando con niños y adultos que han sido diagnosticados con autismo, a fin de mejorar el diagnóstico y ofrecer una nueva herramienta para la detección del trastorno. Como decíamos al principio, cada vez se desarrollan nuevos métodos más eficaces, pero lo verdaderamente revolucionario sería poder desarrollar un tratamiento contra el autismo que permitiera al cerebro trabajar en un marco de normalidad. Podéis conocer todos los detalles de la investigación a través de este artículo publicado en la página de la universidad y en este otro de la revista científica Current Biology.

Foto | Lance Neilson

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