Niños y mascotas: ¡Quiero una tortuga!

Niños y tortugas

Cuando los niños comienzan cierta etapa de su vida, por lo general siempre surge la inquietud de tener una mascota como compañero inseparable de sus juegos, y por ello comienzan a insistir para sus padres que les regalen un animal de compañía. En la mayoría de los casos, los pequeños suelen preferir los perros y los gatos, debido a que se trata de las mascotas más frecuentes en casi todos los hogares. Sin embargo, algunos niños prefieren optar por otras alternativas.

Si bien los especialistas aseguran que lo mejor es elegir un canino o un felino, ya que se trata de animales de compañía que le brindan al niño mayor aprendizaje en lo que se refiere a su socialización, debido a que ofrecen una mayor interacción con el pequeño, lo cierto es que algunos niños insisten en incorporar a la familia otro tipo de animalitos, como es el caso de las tortugas.

Tanto los expertos en salud veterinaria como así también las organizaciones mundiales de proteccionismo animal, coinciden en recomendar a los adultos que a la hora de regalarle una mascota a sus hijos pequeños lo mejor es elegir un animal cuyo mantenimiento sea sencillo.

Lo ideal es evitar la adopción de animales con características especiales como las tortugas. En este sentido, el especialista Claudio Bertonatti, colaborador de la Fundación Vida Silvestre Argentina, destacó:

“El caso opuesto es el de quienes siguen teniendo tortugas, cuya venta además está prohibida. Muy pocos adultos saben que son portadoras y que pueden contagiar la salmonelosis, una enfermedad que no tratada puede ser mortal en el hombre”.

Cabe destacar que en Argentina y otros muchos países la comercialización de tortugas es totalmente ilegal desde el año 1986. Sin embargo, aún hoy existen mercados clandestinos en los cuales la gente puede adquirir este tipo de animales. En este punto, también es importante mencionar que cuando adquirimos una tortuga de forma ilegal para regalársela a nuestro hijo, estamos enseñándole valores equivocados, ya que el niño comprenderá que este tipo de comercio ilegal es correcto.

Por otra parte, las tortugas son animales que requieren de un cuidado especial, por lo que no son aptas para convivir con las personas en medio de un entorno urbano, y menos aún para darlo al cuidado de un niño pequeño.

En este aspecto, el especialista Bertonatti puntualizó:

“Un público clásico de este tipo de animales eran los jardines de infantes, donde la maestra, con las mejores intenciones, compraba una tortuga y se la pasaban de mano en mano recorriendo las casas de los niños todas las semanas; así los animales no vivían sino que duraban. Iban muriendo además porque para todo el mundo las tortugas comían lechuga, cuando en realidad su dieta incluye cactus, gramíneas, insectos y caracoles”.

Vía | Suplemento “El ABC de los chicos” de la Revista “La Valijita” N° 81, Editorial Atlántida

Foto | OakleyOriginals

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