Niños y fumadores, una combinación peligrosa

Las enfermedades derivadas del cáncer de pulmón, como efisemas o bronquilitis, provocan en nuestro país la muerte de cerca de 50.000 personas al año. Un número considerable de los afectados corresponde a adolescentes o jóvenes que empezaron a fumar de manera prematura. Es más, pese a las medidas anti-tabaco, es muy fácil para un menos acceder al paquete de rigor. Si quieres saber qué es lo que esto implica y cómo podemos solucionarlo, sigue leyendo.

El humo es especialmente nocivo entre los más pequeños

Las enfermedades derivadas del cáncer de pulmón, como efisemas o bronquilitis,  provocan en nuestro país la muerte de cerca de 50.000 personas al año, dato que supone la primera causa de muerte en España. Según las estadísticas, el cáncer de pulmón ha aumentado considerablemente entre la población más joven. Esto se debe a que cada vez son más los adolescentes empiezan a fumar a edades más tempranas. Se calcula que el primer pitillo tiene lugar a los 13 años o incluso antes. Las causas son divergentes, pero los psicólogos coinciden en la mímesis como motor del problema. Un  crio se creerá más mayor si imita conductas consederadas adultas como es el fumar. Como vemos, fumarse un cigarrillo en la actualidad es una especie de rito de iniciación. Solo que muchos se vuelven adictos.

Vender tabaco a un menor es totalmente ilegal. ¿Cómo hacen entonces estos adolescentes para acceder a él con tanta facilidad? El problema lo encontramos en que muchas veces no se cumple la normativa vigente de la ley anti-tabaco, que prohibe la venta a menores bajo multa de 60.000 a 120.000 euros. En muchos lugares los dependientes no preguntan la edad del niño, pues prefieren hacer caja antes que acatar la ley. Por otro lado, algunos bares todavía no se han metido en la cabeza que la máquina de tabaco debe de estar siempre desactivada. Como podemos comprobar, si nuestro hijo quiere fumar podrá hacerlo.

A la espera de que la ley endurezca las medidas que ya están instauradas, los padres deben de hacer esfuerzos en casa para inculcar a sus hijos buenos hábitos que les alejen del tabaco. Es cierto que el influjo de medios como la televisión o el cine, la presión social, el sentimiento de mímesis o el querer hacerse adultos a cualquier precio nos lo ponen muy difícil… pero cuanto antes empecemos a predicar con el ejemplo, más mejor para el menor. Controlar la paga semanal para que no se gaste en cigarrillos, apuntar al niño o adolescente a algún deporte de equipo o hablarle claramente de las consecuencias negativas del tabaco pueden ser algunas medidad de prevención.

Ya sea por moda o por mímesis, fumar mata igualmente

No hay que olvidar que, como pasa con los adultos, existen los niños fumadores pasivos. Esta tendencia afecta mayormente a los bebés y niños muy pequeños, por lo que sus consecuencias para la salud son más que graves, son imperdonables. Se calcula que el 4% de las muertes súbitas que sobrevienen a los pequeños están causadas por una exposición continuada a ambientes contaminados con el humo del tabaco. Por otro lado, los hijos de madres fumadoras presentan un 30% más de probabilidades de tener enfermedades respiratorias.

Ya sea como rito de iniciación a la edad adulta o como consecuencia aberrante de los vicios de los adultos, lo que sí es cierto es que nuestros hijos están cada vez más expuestos al tabaquismo. Es responsabilidad de las instituciones tratar de erradicar en lo posible esta tendencia. Sin embargo, el papel de los padres y educadores es capital para que la decisión individual del menor pase por rechazar el tabaco si alguna vez se lo ofrecen. Cosa que ocurrirá con toda probabilidad.

Fuentes: psicofxp.com; telecinco.es

Humo por TSKdesign en Flickr

Adolescente por LDRBRS en Flickr

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