Niños que gritan todo el tiempo

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La infancia es un momento de la vida en el que generalmente carecemos de filtros, y vivimos todo a flor de piel, sentimos la felicidad, el enojo, la tristeza o la alegría con la misma euforia, y no es raro imaginarse a un niño gritando por cualquiera de estos sentimientos, ya que el histrionismo, hasta cierto punto, es una característica muy común a edades tempranas.

Al jugar, al socializar con sus hermanos o amigos, en el parque o en la casa, cuando el niño es sorprendido o cuando tiene una rabieta, es común escucharlo gritar, expresando a viva voz sus necesidades, pero cuando se pasa la línea de lo normal muchas veces los padres se encuentran frente a niños que gritan todo el tiempo, algo sin dudas molesto y que puede ocasionar problemas, entre parientes, vecinos, y la gente en general que tenga contacto con la familia.

La manera en la que se comunique el niño es una asignatura importante en el desarrollo de la educación que le brindan los mayores, por lo que hay que tener en cuenta que como con cualquier otro aprendizaje, si el niño ha tomado esto por costumbre, hay que armarse de paciencia para enseñarle a estar mas tranquilo y no levantar la voz por absolutamente todo, porque bien sabemos que la voz aguda de los niños puede ayudar mucho al estrés diario por el que pasan los padres.

Los niños que gritan todo el tiempo han tomado esta costumbre tras conocer que en algun punto esto les ha sido de gran utilidad, quizás de mas pequeños cuando su vocabulario no estaba desarrollado gritar les resultaba en aquello que deseaban, o sus gritos en momentos de alegría provocaban el entusiasmo de los adultos, por eso no hay que dosificar los gritos o demostraciones de los bebés pequeños, pero al entrar en mas edad, están perfectamente capacitados para entender por qué no deben hacer ciertas cosas, por lo que la mejor opción es: la comunicación.

Es importante que los padres comiencen a moderar este tipo de actitudes desde que se hacen molestas, explicandole a los niños que gritan todo el tiempo, que eso puede llegar a molestar a los hermanos, a los familiares, y tambien a los vecinos, sobretodo si es que se vive en un piso, en el que las paredes y el suelo transmiten muy bien el sonido, y escuchar a un niño chillar a todo momento es algo que molestará a la mayoría.

Los padres deben tomar conciencia de esta conducta inapropiada desde una edad temprana, dado que se corre el riesgo de que al crecer esta se transforme en parte fuerte de su personalidad, perjudicando su adaptación social, y la de la familia inclusive, ya que no se podrá acudir a fiesta o eventos por la histeria fuera de lugar del niño. Inclusive cualquier salida o visita de gente externa se vuelve algo incómodo, ya que se puede pasar un mal momento si el niño comienza con sus gritos de disgusto y sus rabietas.

Ahora bien, hay que diferenciar los gritos que no queremos que desaparezcan, los de alegria y juegos, de aquellos que no se pueden realizar en ciertos lugares y para eso frente a una situación de tales características hay que llevar al pequeño aparte, y hablarle con tranquilidad, en tono suave para que entienda y jamás gritando mas fuerte que el, porque esto generará una competición de volumen inadecuada.

Vía | Ser padres hoy
Foto | Nelson6311

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