Niños free-range

Free-range Kids (Niños free-range) es un movimiento que aboga por recuperar la libertad que tenían los niños hace unas décadas, podían jugar libremente en las calles y los padres no tenían el temor que tienen actualmente.

Niños criados en libertad

Free-range Kids es un proyecto nacido en Estados Unidos que tiene como objetivo devolver a los niños a la calle, que se recupere aquella libertad que los niños tenían hace unas décadas, jugando en la calle sin necesidad de la constante vigilancia de los mayores. Este proyecto persigue que los niños puedan desenvolverse como antaño, sin tener que estar amparados por la protección de un adulto, correr, jugar, ir al supermercado o la escuela solos, como decíamos, básicamente lo que muchos de nosotros hacíamos cuando éramos pequeños.

Free-range se define como gallinero con salida libre, un método en el que se cría el ganado en semi-libertad, durante parte del día pueden vagar libremente al aire libre, en vez de estar confinados y vigilados las 24 horas del día. Sabiendo esto, es fácil deducir lo que significa niños free-range, niños que crecen en un entorno de libertad, lo que actualmente parece haber desaparecido.

La creadora del proyecto Free-range Kids es la periodista Lenore Skenazy, una madre que fue noticia y creó polémica por permitir a su hijo de 9 años de edad cumplir uno de sus deseos, que lo dejaran en un lugar desconocido de la ciudad de Nueva York para que encontrara él solo el camino de vuelta a casa. Este hecho se convirtió en una historia nacional y causó polémica, personas que estaban a favor y en contra de lo que había permitido Lenore Skenazy. Esta situación derivó en un debate más profundo y se creó un movimiento a favor de la crianza lenta y libre de los niños.

Actualmente Lenore Skenazy tiene un blog en el que habla de este tema y donde se comparten experiencias de padres de todo el mundo, ha escrito un libro, tiene un programa de televisión y en definitiva, ha creado un movimiento que cada vez tiene más fuerza. Volviendo a hablar del deseo de su hijo, el desenlace fue satisfactorio, al niño le dio un mapa, dinero para una posible emergencia y un billete de metro. El pequeño logró desenvolverse bien en la situación y volvió al hogar, se sintió orgulloso y feliz.

Filosofía  free-range

Las críticas que recibió la madre fueron muy duras, incluso tuvo que explicar que no tenía deseos de que le pasara algo malo a su hijo, explicó que es una madre que cree en las medidas de protección como las sillas de bebés para coches, los cascos para evitar que se lastimen cuando patinan, etc. Parece ser que la quisieron tachar de poco responsable y los críticos metieron en un saco todo tipo de posibles situaciones en las que la madre habría sido permisiva (algo que no era cierto).

De acuerdo que no se puede vivir con un miedo constante, pero la sociedad de hoy en día no es la de hace unas décadas, existen riesgos y quizá a los padres no les resulta tan sencillo dejar que los niños estén en la calle jugando libremente o que se desplacen por una ciudad sin la protección de un adulto. La periodista explica que sobre un posible secuestro existe un pequeño riesgo, pero lo que más le preocupa son otros peligros cuando deja a sus hijos que jueguen libremente en la calle, que sean atropellados, que se caigan de la bicicleta o que sean acosados por otros niños.

Parece ser que en Estados Unidos, aquellos padres que quieren brindar más libertad a sus hijos se exponen a tener que responder ante las autoridades, pueden ser juzgados por otros padres del vecindario por su comportamiento y denunciarles a los servicios sociales, la policía o la protección de menores, considera que existe una sobreprotección sobre los niños. Todo lo que explica Lenore Skenazy está muy bien y no es que no tenga razón, pero en sus argumentos no parece tenerse en cuenta el cambio que ha sufrido la sociedad.

Quizá el riesgo de secuestro por un pederasta pueda ser pequeño, es una lotería que a quien le toca sufre un infierno. Antes no había tanto tráfico rodado, existían más zonas libres, ahora un niño lo tiene más complicado para jugar libremente en la calle dependiendo de donde viva, en un pueblecito no hay tanta complicación como en una ciudad. La periodista tiene razón en sus argumentos, pero algunos parecen estar descolocados y anclados en un tiempo pasado, en todo caso hay que luchar para que las autoridades trabajen para crear zonas libres de peligros para los niños, donde puedan jugar libremente, y acondicionar las ciudades para que puedan crecer en ellas con más seguridad. Al respecto recordamos la propuesta del psicólogo Francesco Tonucci, el experto explicaba que se deben llevar a cabo estrategias y proyectos para que se desarrollen modelos de ciudades para jugar, ciudades donde tengan cabida los niños, los adolescentes y los adultos.

En fin, sobre este tema que hemos conocido en este artículo de BBC hay mucho que hablar, os recomendamos acceder al blog de la periodista para conocer más a fondo el movimiento de los niños free-range.

Foto 1 | young@art

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