Niños aventureros

Jordan Romero

Nos llama la atención una noticia en la que se indica que un niño de 13 años va a intentar escalar y coronar el Everest, la montaña más alta de la Tierra con 8.850 metros sobre el nivel del mar. Posiblemente más de un padre crea que no es una aventura adecuada para un niño de esa edad, sin embargo, no es el único caso de niños aventureros, cada vez son más los que quieren realizar proezas que en teoría son propias de los adultos.

Anteriormente, los más jóvenes que lograron coronar el Everest tenían 15 y 16 años, dos niños nepalíes, uno de ellos perdió cinco dedos por congelación. La verdad es que escalar el Everest no es cualquier cosa y más sabiendo que la lista de cadáveres de montañeros experimentados que lo han intentado es muy amplia, supera las 200 muertes. Nada parece frenar a los niños aventureros, pero lo peor es saber si serán capaces de tomar las decisiones oportunas cuando se enfrenten a un peligro.

Hablamos en plural, como decíamos este es un caso muy peculiar, pero existen otros como el de la niña holandesa que con sólo 14 años quería dar la vuelta al mundo en un velero. La legislación holandesa no lo permitió y ha obligado a la pequeña a ir al colegio y a realizar tareas propias de su edad. De todos modos, parece ser que la niña holandesa Laura Dekker está convencida de su cometido y sigue preparando el velero para iniciar el viaje este verano.

El título de la noticia publicada en El Periódico hace honor a los casos de niños aventureros o aventureros prematuros. Los padres de estos niños están de acuerdo para que sus hijos cumplan las metas que se han propuesto, no parecen sopesar que el riesgo es elevado y que pueden perder a sus hijos ante el afán de adjudicarse un récord mundial.

Retomando el caso de Jordan Romero, el niño que con 13 años intentará coronar el Everest esta semana, padre e hijo argumentan que ya con 10 años el pequeño logró escalar el Kilimanjaro, una montaña situada en Kenia que está formada por tres volcanes inactivos, el Shira con 3.962 metros, el Mawenzi con 5.149 metros y finalmente el Kibo, con una altura de 5.891’8 metros, este último fue coronado por el niño.

Lo mencionado anteriormente es una gran proeza, pero escalar el Everest es muchísimo más peligroso y los problemas se multiplican, ¿cómo reaccionará el organismo del niño ante la altura extrema? Por otro lado, algunos expertos indican que un niño de 13 años no tiene la suficiente madurez para realizar tal cometido. Desgraciadamente en este tipo de iniciativas los padres tienen mucha culpa y en algunos casos las fomentan, ¿para gloria personal?

Cada vez son más los niños que se convierten en aventureros precoces o prematuros, quizá debería plasmarse una legislación que evitara que un niño pusiera en peligro su vida y más cuando es el padre el que lo alienta a realizar un acto nada propio de su edad. ¿Qué opinas al respecto?

Foto | Brocentral

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...