Niños apátridas

Un niño apátrida es aquel que no está adscrito a un Estado y por tanto no tiene ni nacionalidad, ni derechos, ni protección, es una situación similar a la que se da con los niños que no han sido registrados en el Registro Civil.

Niños sin nacionalidad

Los niños apátridas son aquellos que no están adscritos a un Estado, es decir, no tienen nacionalidad y por tanto carecen de los derechos y de la protección que ofrece un país. Se podría comparar con los niños que no existen, aquellos pequeños que no han sido registrados en el Registro Civil de un país y por tanto a efectos legales no existen. Las consecuencias son similares, no tienen derecho a ninguna prestación y son víctimas potenciales de la trata de niños, el esclavismo laboral, etc.

Se calcula que no tener nacionalidad es un problema que afecta a unos 10 millones de personas, la mayoría niños, de hecho, se calcula que cada 10 minutos nace un niño apátrida. Los motivos para que estos niños no tengan nacionalidad son varios, algunos países no reconocen la ciudadanía de determinadas comunidades, en otros países son refugiados a pesar de haber nacido en el país que los ha acogido temporalmente y no tienen derechos ni protección.

No existir lazos entre el Estado y la persona da lugar a la condición de apátrida, pero los Estados tienen la responsabilidad de regular la situación de estas personas, deben tomar decisiones basándose en las conexiones que tiene la persona con el país, el nacimiento, la residencia, la ascendencia, etc. Esto es bastante complicado en países en vías de desarrollo donde se discrimina en base a la religión, etnia o género.

Naciones Unidas concluye que los países con mayor volumen de personas apátridas son Birmania, Costa de Marfil, Letonia, Estonia y la República Dominicana. Otros niños son apátridas porque el país donde nacieron ya no existe (¿qué ocurre con los niños que nacen en la región de Kurdistán?) Esta región ha sido reclamada históricamente por el pueblo kurdo y actualmente es una etnia sin Estado, su territorio está repartido entre cuatro países, no reconocen a estas personas y no se les proporciona la nacionalidad.

Otro ejemplo es la desaparecida Unión Soviética, miles de personas se han quedado en un limbo legislativo, no pertenecen a ninguno de los países que formaban este bloque. En el caso de Siria (país en conflicto actualmente), el 70% de los niños que han nacido en el exilio no están registrados, por lo que son niños que a efectos legales no existen y no tienen derecho a nada, que hayan nacido en el país no les otorga la nacionalidad. Antes hemos indicado que la condición de apátrida también está vinculada al género, en algunos países las mujeres no tienen los mismos derechos que los hombres y por tanto es difícil que soliciten la ciudadanía, tienen el mismo problema que los niños.

En 27 países del mundo, las mujeres no pueden transmitir su nacionalidad a sus hijos, si se desconoce quién es el marido o ha muerto los hijos no tienen derecho a la nacionalidad, este es un claro ejemplo de discriminación por sexo que afecta especialmente a los niños. Esta situación ocurre en Arabia Saudita, Bahréin, Barbados, Bahamas, Burundi, Irak, Jordania, Líbano, Malasia, Nepal y Omán.

Poco a poco la situación va cambiando, pero es un proceso muy lento, países como Egipto, Argelia, Túnez o Kenia entre otros, han anulado las leyes que impedían que las mujeres pudieran transmitir su nacionalidad a los hijos. En 1954, un centenar de países firmaron en la Convención de las Naciones Unidas un acuerdo sobre el Estatus de las Personas Apátridas (lo podéis leer aquí), desde entonces a este acuerdo se han sumado 44 países más, pero quedan todavía muchos que deben realizar los cambios oportunos para evitar que las personas sean apátridas.

Os recomendamos leer este artículo publicado en BBC para conocer con más detalle el problema, así como el esfuerzo que se realiza para acabar con él.

Foto | Mr. Theklan

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