Mira con quien andas… Imitando a los hermanos más grandes

Hermanos que imitan a los mas grandes

La imitación forma parte del aprendizaje. Copiar comportamientos, frases, juegos, conductas y gestos es el primer contacto con el aprendizaje en la primera infancia.

La absorción de conocimientos se produce a través de la imitación de todo lo que escuchan y ven. Para los niños, sus hermanos mayores y sus padres son los modelos a imitar; el núcleo familiar se convierte, por lo tanto, en el ejemplo para los niños. Una gran responsabilidad sin ninguna duda, especialmente si tenemos en cuenta que el modelo que utilicen para desarrollarse será fundamental para su personalidad, su capacidad de respuesta, su autoestima y, en definitiva, su transición de niño a adulto.

La relación de nuestros hijos con otros niños es fundamental. Los hermanos mayores ejercen un papel determinante en el seno de una familia con niños pequeños. Generalmente son más exigidos porque ellos son el espejo en el que se miran sus hermanos pequeños.

La imitación por lo tanto, es inherente al ser humano. Si los niños se desarrollan en un ambiente estructurado, tranquilo, equilibrado y con lazos afectivos sólidos, imitarán estas conductas en sus relaciones sociales.

Existen situaciones que los padres no podemos controlar y es conveniente tener presente que la constancia es fundamental para moldear el carácter de nuestros hijos.

Establecer un diálogo en el que el niño se vea enfrentado a reflexionar sobre qué sentiría si a le hicieran tal o cual cosa puede ser un gran ejercicio de aprendizaje, a través del establecimiento de un razonamiento en el que el niño se pone en el lugar de la otra persona y actúa también teniendo presente los sentimientos de las personas con las que interactúa.

Los niños poseen una capacidad de aprendizaje y comprensión mucho mayor de la que imaginamos y es únicamente a través de la comunicación constante como se puede lograr una conducta adecuada en nuestros hijos con ellos mismos y las demás personas con las que se relacionan: padres, hermanos, profesores, compañeros y familiares.

Para concluir, no debemos olvidar que los niños aprenden no sólo de las palabras y el diálogo, el ejemplo se transmite a través de las conductas, por lo que la reflexión de qué es lo que queremos a aprendan nuestros hijos deberá ser constante como autoaprendizaje y autocrítica de nuestra labor como padres. Desde muy temprana edad, el niño comienza a imitar sonidos y gestos como manera de aprender el mundo que le rodea.

Es completamente normal que los hermanos más pequeños imiten a sus hermanos mayores, los padres no deben preocuparse por esta actitud que se da en los juegos y en toda actividad que realice el niño mayor. Es una excelente experiencia para ambos.

La autocrítica y la reflexión sobre qué tipo de educación les estamos transmitiendo es fundamental para que se producta una retroalimentación entre nosotros y ellos. Formar adultos con valores y herramientas requiere un ejercicio constante de superación y es uno de los mejores ejercicios de superación y aprendizaje, también para los padres y los hermanos mayores.

Foto: Acornchief

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