Migrañas infantiles

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Con las miles de obligaciones diarias, las preocupaciones, el estrés y la edad, todos los adultos conocemos lo que es un fuerte dolor de cabeza, y en menor o mayor medida sabemos lidiar con él. La realidad es que no solo nosotros nos vemos afectados con este malestar, sino también los más pequeños, cuando sufren de migrañas infantiles, lo que genera una gran preocupacion en los padres.

Las migrañas infantiles son dolores de cabeza muy fuertes con efectos pulsátiles en uno o en ambos hemisferios de la cabeza, que puede llegar a afectar a los niños a partir del año de vida. Por raro que parezca se trata de una de las afecciones más frecuentes en los pequeños, y su origen puede localizarse en una causa física o emocional.

Las migrañas infantiles pueden tener una duración que va desde la media hora o las seis horas de duración, inclusive en casos muy agudos el pequeño puede padecerla por un día o dos, y se origina por la constricción de los vasos sanguíneos del cerebro, lo que produce que la cantidad de sangre y oxigeno transportada sea mucho menor.

Las migrañas infantiles son particulares a cada pequeño que las sufra, aunque se estudia la posibilidad de un origen hereditario, es decir, los niños de padres que las sufren, tienen mayor predisposición a padecerlas, que aquellos niños que no tienen parientes que las hayan experimentado.

Las migrañas infantiles pueden tener muchos detonantes, como el cansancio y el sueño, los ambientes viciados de humo de cigarrillo, las largas exposiciones a la televisión, la computadora o los videojuegos, los efectos de algunos fármacos, los ruidos fuertes y molestos, los problemas emocionales, la deshidratación, problemas visuales, productos tóxicos en el ambientes, o la ingesta de bebidas o alimentos no recomendados.

Las migrañas infantiles pueden provocar diferentes síntomas entre los que destacan los fuertes e intensos dolores de cabeza, malestar estomacal que puede provocar mareos, nauseas y hasta vómitos, además de hipersensibilidad de la luz y los ruidos, también a algunos olores en particular.

Cuando alguno de estos síntomas se produzca es importante no medicar al niño, colocarlo en una habitación oscura y silenciosa con un paño húmedo y frio sobre la frente, hasta que se calme y el dolor vaya desapareciendo poco a poco. Si el dolor persiste, o se vuelve cotidiano, causando problemas en sus actividades diarias, es imperante consultar con el pediatra.

Vía | Portal bebes
Foto | Spigoo de Flicker

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