Miedos infantiles

Temores infantiles

Miedos infantiles es como se definen una serie de situaciones habituales y conocidas que se repiten en la mayoría de niños de todo el mundo, algunos ejemplos pueden ser el miedo a los médicos, el miedo a las inyecciones, el miedo a separarse de la madre, el miedo a la nocturnidad, el miedo a las muñecas, al colegio, etc. Son miedos con un denominador común, una función de adaptación que permite que los niños puedan estar más prevenidos y busquen apoyo en las personas más cercanas, habitualmente los padres.

Los miedos infantiles en la mayoría de casos contribuyen a que los niños evolucionen y se adapten al entorno, pero es un tema que todos los padres debemos respetar y nunca llegar a ridiculizar, se debe ayudar y apoyar al niño consolándole para que poco a poco logre superarlos.

El miedo es una respuesta normal que se da en todas las personas y a cualquier edad, apareciendo en situaciones imaginarias o reales, se define como una respuesta ofrecida por nuestro organismo, una señal de alerta para que se tomen las precauciones oportunas para evitar enfrentarse al supuesto peligro.

En los miedos infantiles aparece también un elemento común que suele jugarles a los niños una mala pasada, se trata de la fantasía. Recrear una determinada situación o un personaje imaginario puede provocar verdadero temor, más que cualquiera de las situaciones reales que se podrían vivir. Por eso podemos encontrarnos niños que se asustan ante un trueno, ante la oscuridad… los estímulos externos se conjugan con la imaginación causando una situación de pavor que como resultado causa la búsqueda del amparo de los padres.

Como hemos dicho anteriormente, estos miedos son normales e incluso se pueden catalogar como saludables, ya que están asociados a un proceso de aprendizaje y desarrollo, a medida que los niños evolucionan estos temores o miedos infantiles deben desaparecer. Como padres nunca debemos menospreciar esos miedos, sino apoyar a los niños con la comprensión y el cariño, factores que contribuyen a la evolución y superación.

Además debemos tener en cuenta un serie de normas para actuar ante estos miedos infantiles, nunca debemos ser padres sobreprotectores, ya que entorpeceríamos la evolución del niño para que ganara poco a poco la confianza y la seguridad necesaria para superarlos. Hay que elegir bien los cuentos infantiles que leeremos a los niños para no acrecentar sus temores a través de los personajes que aparecen en los cuentos.

Tampoco debemos ser participes en la creación de esos miedos, un ejemplo sería si castigamos a los niños nombrándoles personajes imaginarios como el “hombre del saco”, una situación que puede provocar temor y un miedo innecesario que se sumaría al resto de miedos ya sufridos. Los especialistas aconsejan no sobredimensionar o justificar los miedos, es decir, no hay que decirles a los niños que sus temores también son sufridos por otros pequeños.

En definitiva, debemos comprender que los miedos infantiles son un proceso natural y que nosotros debemos intervenir en su justa medida con una dosis de sicología, poco a poco los niños se adaptan a la realidad y terminan por superarlos.

Más información | Guía infantil
Foto | Randy son Of Robert

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