Más evidencias sobre la relación sueño infantil y obesidad

Una nueva investigación desarrollada por expertos del Hospital Pediátrico General de Massachusetts, ha proporcionado más evidencias entre la relación sueño infantil y obesidad.

Sueño y obesidad

En el año 2008 hablábamos de la extraña relación entre obesidad y sueño, en aquel entonces un grupo de investigadores apuntaba que la falta de sueño en la infancia podría contribuir a que se sufriera obesidad en edad adulta. Hoy conocemos una nueva investigación que arroja más evidencias sobre la relación sueño infantil y obesidad, investigadores del Hospital Pediátrico General de Massachusetts (Estados Unidos), apuntan que los niños pequeños que duermen poco tienen un riesgo más elevado de sufrir obesidad a los siete años de edad.

Anteriormente, en otras investigaciones se sugería que los niños que no dormían lo necesario hasta que cumplieran los cuatro años de edad, incrementaban el riesgo de sufrir obesidad, la nueva investigación concluye que la relación se inicia desde el nacimiento y puede abarcar hasta la adolescencia, lo que amplia mucho más el periodo de riesgo de obesidad por dormir mal. Los investigadores explican que dormir poco es un factor de riesgo que favorece la acumulación de grasa abdominal y grasa total.

Los expertos estudiaron a un grupo de 1.046 niños con edades comprendidas entre los 6 meses y los 7 años. Se aplicó un rango de puntuación de 0 a 13, donde 0 determinaba la restricción máxima de sueño y 13 indicaba que no se había reducido la cantidad de sueño. Se definió la limitación del sueño en menos de 12 horas al día para los bebés de 6 meses a 24 meses de edad, menos de 10 horas diarias para los niños con edades comprendidas entre 3 y 4 años, y finalmente, menos de 9 horas diarias en los niños con edades comprendidas entre 5 y 7 años. Observar el sueño en múltiples periodos facilitó determinar la relación entre falta de sueño y obesidad.

Los resultados obtenidos se asociaron a la cantidad de grasa abdominal, la cantidad de grasa total, el IMC (Índice de Masa Corporal), etc. Se constató que los niños que dormían poco tenían 2’5 veces más posibilidades de ser obesos que los que dormían las horas necesarias. Del mismo modo, también se constató que estos niños tenían 2’5 veces más posibilidades de tener más grasa total, más grasa abdominal y una circunferencia de caderas y cintura mayor. Por tanto, la conclusión es que la restricción crónica del sueño desde la infancia y hasta la edad escolar, se asoció con una mayor adiposidad general y central en la infancia media.

Los expertos explican que dormir poco provoca una alteración hormonal en los niños, lo que a su vez altera la regulación del apetito y la sensación de saciedad. El exceso de grasa corporal puede conducir a problemas de salud como puede ser la diabetes, las enfermedades cardíacas, etc. Por tanto, es necesario asegurarse de que los niños duermen las horas necesarias, se deben acostar pronto y no hay que dejar que vean la televisión hasta tarde, es beneficioso que puedan descansar en un ambiente agradable que facilite que puedan dormir de un tirón, evitar que tengan acceso a elementos de distracción, etc.

También hay que cuidar la alimentación, limitar las bebidas que contienen cafeína y disfrutar de una dieta saludable entre otras cosas. Además, hay que recordar que dormir bien favorece que los niños puedan encontrase físicamente bien y puedan rendir más a nivel intelectual, el sueño es algo muy importante en el desarrollo infantil y los padres debemos procurar que los pequeños descansen bien. Podéis conocer todos los detalles del estudio a través de este artículo publicado en la revista científica Pediatrics.

Foto | Andrew Stawarz

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