Los preparados para lactantes tiene un nivel muy elevado de aluminio

Una nueva investigación muestra que los preparados lácteos para lactantes contienen un nivel muy elevado de aluminio, algo que preocupa a los investigadores y por ello, solicitan a las agencias de seguridad que tengan en cuenta los resultados e inicien nuevos estudios para determinar los valores seguros para los bebés.

Leche de fórmula

Según algunos estudios realizados por la EFSA (Agencia de Seguridad Alimentaria de la Unión Europea), la FSA (Agencia de Normas Alimentarias del Reino Unido) y la FDA (Administración de Alimentos y Fármacos de Estados Unidos, no existen riesgos en la dieta por cocinar con utensilios de aluminio, utilizar técnicas de cocción como el papillote con papel aluminio, beber de envases fabricados con aluminio, etc. Sin embargo, sí se apunta que un elevado nivel de aluminio en mujeres embarazadas es peligroso, ya que este elemento puede atravesar la placenta y alojarse en el cerebro del futuro bebé.

Hoy podemos conocer una nueva investigación desarrollada por expertos de la Universidad de Keele (Reino Unido), en la que se concluye que los preparados para lactantes tienen un nivel muy elevado de aluminio. Se realizaron mediciones del nivel de aluminio presente en 20 preparados de leche infantil de fórmula y 10 preparados lácteos instantáneos, se determinó que algunas marcas podían llegar a contener hasta 100 veces más aluminio que el contenido de este elemento en la leche materna (0,0092 a 0,049 mg/). Concretando cifras, el nivel de aluminio en los preparados para lactantes con base de soja es de 0,46 a 0,93 mg / L y en otros preparados para lactantes se establece en 0,058 a 0,15 mg / L.

Como decíamos al principio, varios estudios de las agencias de salud determinan que no existen riesgos salvo en los lactantes, sobre todo si la concentración es muy elevada, algo que consideran poco probable. En lo que respecta a los preparados para lactantes, los valores de aluminio se disparan y es un tema que estas agencias deben abordar en profundidad por varias razones, la ingesta diaria admisible está calculada para los adultos (7-9 mg diarios) y no se ha calculado en los bebés, por otro lado, en los estudios que se han realizado han utilizado roedores de laboratorio y quizá estos resultados no se pueden aplicar a los seres humanos, por lo que sería necesario realizar estudios sobre los efectos del aluminio en seres humanos y especialmente en lactantes.

En la investigación se determinó que todas las muestras contenían como mínimo el doble del nivel recomendado en aluminio, 14 de ellas superaban el nivel máximo admisible en el agua potable. ¿Por qué se dan estos valores de aluminio tan elevados en los preparados para bebés? Los expertos han determinado que los niveles más altos correspondían a aquellos preparados envasados en botellas de plástico con cierre de aluminio, por lo que se sugiere que la migración de aluminio al alimento es significativa, siendo el cierre una fuente potencial de contaminación por aluminio. Si a esto le sumamos lo que ya contenía el preparado, evidentemente los valores se disparan.

Un denominador común en todos los preparados (con mayor o menor índice de contaminación) es el envase, todos utilizan los mismos materiales y tienen un cierre de aluminio, por otro lado apuntan que no se analizaron los preparados con base de soja, ya que sabían que este alimento es una fuente importante de contaminación por aluminio y lo que se pretendía era analizar los diferentes tipos de leche y preparados infantiles que no tienen como base la soja. Curiosamente los datos que mostraban niveles elevados de este elemento ya se obtuvieron en el año 2010 y se les comunicó a los fabricantes, pero por lo visto todavía no han abordado el problema. Por ello los expertos apuntan que se debería legislar y obligar a que se redujera el contenido de aluminio y evitar la exposición crónica de los lactantes al aluminio dietético.

Es evidente que las agencias reguladoras deben ponerse manos a la obra y realizar estudios más exhaustivos sobre el tema, del mismo modo se debería aplicar el principio de precaución y obligar a los fabricantes a que redujeran el contenido de aluminio en la leche de fórmula y preparados para bebés. En este enlace (Pdf) podéis conocer los detalles del estudio que se realizó en el año 2010 y el estudio que se ha realizado este año.

Foto| Jacques Ribieff

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