Los niños y el calor

los niños y el calor

Ya está cerca el buen tiempo y en algunas comunidades hay horas en las que el calor empieza a aparecer, por eso vamos a explicar algunos consejos para ir preparándonos para el buen tiempo.

Tras pasar el invierno y el frio, los días cortos y con lluvia que nos han impedido hacer muchas cosas, llega el buen tiempo y con él las ganas de salir más a paseal al bebé, de ir con nuestros hijos a los parques y en verano, a las piscinas. Sin embargo debemos tomar precauciones ya que el sol y el calor aumenta los riesgos de sufrir deshidratación o padecer un golpe de calor y los más pequeños son más propensos a ello.

Para evitar sustos lo principal es ponerles ropa fresca, que les permita realizar movimientos y a la vez no les dé mucho calor, proporcionarles una dieta sana y equilibrada también es muy importante, evitar salir a las horas de mayor calor, sobre todo medio día y las horas que siguen a la comida.

El golpe de calor es una exposición prolongada a las altas temperaturas, el cuerpo no consigue regular bien las altas temperaturas llegando a alcanzar los 41ºC provocando graves consecuencias sobre todo en los pulmones y corazón. El principal síntoma es una sudoración excesiva, en los bebés se nota en los pliegues donde aparecen irritaciones en la piel debido al sudor. Sed intensa, calambres musculares, y agotamiento, el bebé estará muy apagado. Se sienten nauseas, mareos, enrojecimiento de la piel, dolor de cabeza y pulso acelerado. En ese caso hay que intentar enfriar el cuerpo e hidratarlo evitando el calor.

Para evitar la deshidratación procurar estar en lugares frescos y con sombra, beber mucha agua aunque no se tenga sed y bebidas con sales minerales. En caso de ir a piscinas no olvidar nunca la crema de alta protección solar para los niños, superior a 30 en la mayoría de los casos, y ponérsela 30 minutos antes de exponerse al sol, renovándola cada poco tiempo. Las gorras, viseras, gafas de sol son utensilios muy útiles para protegerles del sol y el calor.

Pero no solo en la calle hay que tener precaución con el calor, sino también en el hogar manteniendo las persianas bajadas durante el día para evitar que el sol dé de lleno en el interior de la casa, y ventilando de noche conseguiremos mantener temperaturas más frescas. Utilizar el aire acondicionado pero con una temperatura moderada para evitar los cambios bruscos de temperatura. Hacer comidas poco copiosas y que predominen las verduras, frutas frescas, que sean fáciles de digerir. Y ya que hace bueno disfrutar en familia de un buen helado que hará las delicias de los más pequeños.

Foto| nyul

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