¿Los niños siempre prefieren alimentos más dulces que los adultos?

Que los niños siempre prefieran alimentos más dulces que los adultos es el resultado de la política alimentaria familiar y empresarial, algunos padres con el fin de que sus hijos coman, les dan aquellos alimentos que saben que les gustarán frenando la exposición a diferentes sabores. Las empresas, por su parte, utilizan la estrategia de la adición del azúcar a fin de garantizar que sus productos sean aceptados.

Educar el paladar de los niños

En varias ocasiones se ha hablado de si los niños siempre prefieren alimentos más dulces que los adultos, si el paladar de los niños es más conservador o, por el contrario, los padres les hemos “educado” para que disfruten de un conjunto limitado de sabores a fin de asegurar que les gustarán. Algunas empresas alimentarias, a diferencia de los padres, que quieren que sus hijos coman verduras y otros alimentos saludables, buscan lanzar productos que los niños acepten de inmediato, cuando lo que se deberían lanzar son productos saludables, aunque no se acepten en una primera exposición.

Para los expertos está bien claro, no se puede exponer a los niños a un número limitado de sabores porque inevitablemente, tendrán un paladar muy poco aventurero y abierto a probar nuevos sabores. Muchos coinciden en que es necesario dar a probar los alimentos a los niños en varias ocasiones como una estrategia que puede facilitar que al final sean aceptados, pero aquí entra en juego el temor de los padres, quieren que los niños coman y no perder ni tiempo ni dinero, lo que irremediablemente lleva a utilizar productos conocidos que saben que se comerán.

Este tipo de apuestas a “caballo ganador” pueden solucionar, a priori, el problema, pero a la larga contribuyen a limitar el paladar de los niños. Por su parte, las empresas alimentarias utilizan una gran cantidad de azúcar añadido en sus productos con el fin de aumentar las probabilidades de que los niños acepten el producto alimenticio. Como ya sabemos, esto es un grave error, ya que aumenta significativamente el riesgo de sobrepeso y obesidad, además, no son sabores naturales ni reales.

La industria alimentaria debe trabajar con los padres, los primeros deben preparar productos alimenticios de calidad, utilizando todo tipo de ingredientes con sus respectivos sabores y evitando los azúcares añadidos, los padres deben ser quienes lleven a cabo el proceso de repetición para que, al final, los alimentos sean aceptados, lo que amplia el abanico de sabores y la posibilidad de que los niños coman de todo. Lamentablemente, las empresas tienen como prioridad el beneficio económico, y esto es un problema para desarrollar estrategias como la descrita.

Desde el principio, los padres deben poner en práctica una estrategia alimentaria en la que se ofrezca todo tipo de productos y sabores a los niños en un modelo de repetición, evitar productos con exceso de azúcar, sal o grasas que a la larga pueden contribuir a limitar el paladar y aumentar la preferencia de los niños por este tipo de alimentos. El juego es una herramienta fundamental para lograr la aceptación de los alimentos, de ahí que estrategias como las presentaciones originales de los platos, la participación de los padres haciendo que la comida sea un momento agradable a través del juego, etc., faciliten la asimilación de nuevos sabores.

Los expertos comentan que el tema es mucho más complejo de lo que pueda parecer, ya que también interviene la personalidad de los niños, su predisposición genética, el modelo familiar, el tiempo que se dedica a los niños… son muchas las variables que directa o indirectamente pueden contribuir a que los niños amplíen su abanico de sabores y disfruten comiendo todo tipo de alimentos.

Generalmente los niños prefieren los alimentos más dulces, pero esto es debido a la situación que entre todas las partes se crea, las empresas deben evitar el azúcar añadido y pensar en los beneficios para la salud de los niños, los padres deben dedicar más tiempo a la alimentación de los hijos y armarse de paciencia, dar a probar en varias ocasiones diferentes alimentos, dar ejemplo y comer de todo, hacer de la hora de la comida un momento placentero y un juego, etc. El paladar de los niños es más aventurero de lo que parece, tan sólo hay que animarlo para que disfrute de nuevas experiencias.

Foto | nvainio

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