Los niños que viven en un entorno multilingüe son mejores comunicadores

Una curiosa investigación desvela que los niños que viven en un entorno multilingüe, aunque sólo dominen un idioma, son mejores comunicadores que los niños que están expuestos a un único idioma.

capacidad de comunicación

Un estudio desarrollado por expertos de la Universidad de Chicago (Estados Unidos), concluye que los niños que viven en un entorno multilingüe son mejores comunicadores, los investigadores explican que en una comunicación eficaz es necesario tener la capacidad de ponerse en el lugar de los demás, por lo que estos niños son capaces de interpretar mejor lo que quiere transmitir un interlocutor.

Lo que resulta más interesante de esta investigación es el hecho de que los niños no tienen que hablar más de un idioma, basta con estar expuestos a más de un idioma para que tener mejores habilidades de comunicación social. En otras ocasiones hemos hablado en Pequelia sobre los beneficios que ofrece a los niños poder dominar dos o más idiomas, se obtienen beneficios cognitivos, se desarrolla mejor la memoria de trabajo, etc. A diferencia de otros estudios, este es el primero que demuestra los beneficios sociales que obtienen los niños, simplemente estando expuestos a los diferentes idiomas.

Parece ser que las experiencias socio-lingüísticas a edades tempranas contribuyen a perfeccionar la habilidad de los niños a tomar las perspectivas de sus interlocutores, logrando que la comunicación sea mucho más efectiva y positiva. Según los expertos, los niños que viven en entornos multilingües tienen una mayor capacidad de observar los patrones sociales, quién habla, qué dice y a quién se lo dice. Esto son sólo parte de unos resultados de un estudio mayor que se está realizando actualmente y que tiene como objetivo intentar explicar cómo los seres humanos aprenden a comunicarse.

Los investigadores explican que los niños tienen una gran capacidad a la hora de adquirir el lenguaje, logran dominar el vocabulario y la sintaxis del lenguaje, sin embargo, necesitan otras herramientas para poder ser mejores comunicadores, gran parte de la comunicación consiste en tomar perspectivas de las personas que están hablando, algo que favorece el entorno multilingüe.

Para llegar a esta conclusión los investigadores trabajaron con un grupo de 72 niños con edades comprendidas entre los 4 y los 6 años, que debía participar en un experimento de comunicación social. Se formaron tres grupos de 24 niños, los que escuchaban y hablaban un único idioma, niños que escuchaban y hablaban un idioma pero que tenían una exposición regular a otros idiomas, y niños bilingües que hablaban y entendían dos idiomas.

Todos los niños se sentaron frente a un adulto y jugaron a un juego de comunicación en el que se requería mover objetos a través de un tablero (similar al juego hundir la flota), los niños eran capaces de ver todos los objetos del tablero, los adultos sólo veían algunos objetos, ya que algunas cuadrículas las tenían bloqueadas. Para que los niños entendieran que los adultos no podían ver todos los objetos del tablero, primero se les hizo jugar desde el lado de los adultos.

En una de las pruebas, el adulto solicitaba que los niños movieran un objeto a través de la cuadrícula del tablero, por ejemplo, el adulto decía “Veo un coche pequeño, ¿podrías mover el coche pequeño? Los niños podían ver tres coches de diferente tamaño, pequeño, mediano y grande, pero el adulto podía ver sólo dos coches, el mediano y el grande, por lo que para ellos el mediano era en realidad el pequeño. Los niños deberían interpretar correctamente la intención del adulto, sobre todo porque sabían que algunos objetos no los podían ver, como por ejemplo el coche pequeño. Los niños movían el coche mediano, el que realmente quería mover su interlocutor.

En esta prueba, los niños expuestos a otros idiomas y los niños bilingües obtuvieron un 76% y un 77% de aciertos respectivamente, en cambio los niños monolingües lograron una media de un 50% de aciertos, demostrando que los dos primeros grupos tenían una mayor comprensión de la comunicación e intenciones del adulto a la hora de mover la pieza. Por tanto, aunque no se hable más de un idioma, es beneficioso estar expuesto a múltiples idiomas, ya que se logra desarrollar habilidades de comunicación más eficaces.

La investigación es interesante, nos muestra que aquellos niños que viven en barrios multiétnicos, posiblemente puedan ser mejores comunicadores. Podéis conocer todos los detalles de la investigación a través de este artículo publicado en la página web de la Universidad de Chicago.

Foto | woodleywonderworks

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