Los niños que toman bebidas bajas en calorías terminan consumiendo 200 calorías extra

Un estudio concluye que los niños que toman bebidas bajas en calorías terminan consumiendo 200 calorías extra procedentes de los alimentos con azúcares añadidos.

Refrescos de dieta aumentan el consumo calórico

A finales de abril conocíamos esta investigación realizada por expertos de la Universidad Estatal de Pennsylvania, en la que se concluía que el agua es la alternativa para limitar los refrescos azucarados que toman los niños, algo que estudios anteriores ya habían confirmado. En esta investigación se apuntaba que los niños que no tomaban agua consumían una media de 93 calorías más que los niños que toman un poco de agua diariamente.

Ahora conocemos un nuevo estudio sobre este tema realizado por investigadores de la Universidad George Washington (Estados Unidos) en el que se apunta que los niños que toman bebidas bajas en calorías, consumen 200 calorías más que los niños que beben agua. En este caso, la investigación se centra en las bebidas con pocas o cero calorías, refrescos cuyo consumo crece a medida que los estadounidenses quieren disfrutar de bebidas con sabor, pero sin que repercuta en la ingesta calórica.

Según los expertos, entre el año 1999 y el año 2012, el consumo de bebidas bajas en calorías y bebidas deportivas entre los niños y adolescentes se incrementó en un 200%, a partir de 2012 el consumo ha seguido incrementándose y ahora el aumento es significativamente mayor. Según los datos de la Encuesta Nacional de Examen de Salud y Nutrición (NHANES), un 25% de los niños de entre 2 y 17 años consumían en el periodo indicado una bebida baja en calorías como mínimo.

En base a los datos de la encuesta y el estudio que se realizó en 2017 sobre ella, los expertos analizaron los datos de 7.026 niños participantes, para determinar el impacto que el aumento del consumo de edulcorantes (los presentes en las bebidas) tiene en el consumo total de energía y el control del peso. Los investigadores se centraron en el consumo informado de bebidas endulzadas con edulcorantes bajos en calorías y las que contenían azúcar.

Los participantes clasificaron la ingesta de bebidas en tres categorías: agua, una bebida azucarada baja en calorías (cualquier bebida que contenga los términos como “dieta”, “baja en calorías”, “sin azúcar añadido”, “ligera” o “sin azúcar”), y una bebida azucarada (cualquier refresco que no sea de dieta, una bebida deportiva, una bebida de fruta, té endulzado, una bebida láctea endulzada o una bebida láctea alternativa endulzada). Los expertos descubrieron que los niños y adolescentes que informaron que consumían bebidas azucaradas bajas en calorías, no sólo ingerían calorías adicionales, sino que también consumían más calorías procedentes de los azúcares añadidos de los alimentos, en comparación con los niños que consumían agua.

Los niños y adolescentes que tomaban bebidas endulzadas con pocas o ninguna caloría, consumieron 200 calorías adicionales diarias, por otro lado, los expertos no apreciaron diferencias en el consumo de calorías entre los consumidores de bebidas azucaradas bajas en calorías y las bebidas azucaradas. Sin embargo, las ingestas calóricas más altas se registraron en niños y adolescentes que consumieron tanto bebidas azucaradas bajas en calorías como las azucaradas.

Estos resultados cuestionan la efectividad de este tipo de bebidas de dieta a la hora de reducir la ingesta de calorías y controlar el peso, para los expertos, la única opción saludable que puede ayudar a controlar la ingesta calórica es el consumo de agua. Cada vez más estudios apuntan la necesidad de que niños y adolescentes tomen agua y se olviden de las alternativas con sabor endulzadas con edulcorantes no calóricos, podéis conocer todos los detalles de la investigación a través de este artículo publicado en la página de la universidad, y en este otro en la revista científica Pediatrics Obesity.

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