¿Los niños pueden sufrir artritis?

Los niños pueden sufrir artritis o inflamación de las articulaciones debido a una infección de origen parasitario, bacteriano, micótico o vírico, Los tratamientos son efectivos y como mucho, la enfermedad suele remitir al cabo de unas seis semanas, conoce aquí más detalles.

Artritis infecciosa

Cuando alguien nos habla de artritis, asociamos este problema de salud que se caracteriza por la inflamación de alguna articulación con las personas mayores. Cierto es que es el segmento poblacional que más la sufren, pero hay que decir que puede aparecer a cualquier edad, por lo que los niños pueden sufrir artritis y no debe sorprendernos. Existen muchas enfermedades y síndromes que pueden provocar artritis, como las enfermedades infecciosas, los trastornos autoinmunes, los traumatismos… siendo la inflamación una consecuencia de una enfermedad principal.

La artritis infantil se diferencia de la artritis de las personas mayores, en los niños la más habitual es la denominada artritis infecciosa o séptica causada por una infección de origen parasitario, bacteriano, micótico (hongos) o vírico. Se produce una invasión de las zonas de las articulaciones por uno de los agentes infecciosos mencionados, lo que deriva en una inflamación de las articulaciones, hinchazón de la zona, enrojecimiento y dolor. Dado que el sistema inmunológico de los niños está menos desarrollado, este tipo de artritis suele ser más habitual en niños de hasta tres años de edad.

En el caso de los niños que son más mayores, puede aparecer la artritis juvenil idiopática, una artritis de tipo crónico donde la inflamación de las articulaciones durará mucho más tiempo, algo condicionado por el tipo y la gravedad. Aparece como norma general antes de los 16 años y a diferencia de otros tipos, es muy distinta y se desconoce su origen pero, por fortuna, se trata bien con fármacos y suele remitir pasadas las seis semanas.

Hemos mencionado dos formas de artritis que afectan a los menores, pero no son frecuentes, si un niño se queja de un dolor en una articulación o si se le inflama, podría ser debido a uno de los problemas mencionados, pero lo cierto es que existen muchas causas que pueden provocar los mismos síntomas que la artritis, por ejemplo, un golpe en una articulación o una torcedura. Los síntomas más habituales que se asocian a la artritis infantil son la inflamación de las articulaciones, la aparición de un proceso febril, la reducción de la movilidad y el dolor en la zona articular que puede llegar a ser intenso.

Estos síntomas son similares a los resultantes de un traumatismo, será el pediatra quien determine el origen y si es artritis se prescribirá el tratamiento adecuado, que en muchas ocasiones se relaciona con el tratamiento de su origen, una infección. Se suelen realizar pruebas como un análisis de sangre y una radiografía para detectar la artritis, en algunos casos se procede a la extracción de líquido articular de la zona afectada para proceder a su análisis y determinar qué tipo de patógeno ha causado la inflamación.

En el caso de que la afección sea grave, es probable el ingreso del niño en el hospital para aplicar el tratamiento que suele ser más rápido, en este caso por vía intravenosa. Una vez que se aprecia mejoría, se da el alta hospitalaria, pero se mantiene un tratamiento farmacológico en casa hasta que la inflamación y la infección que la causan desaparece completamente. Para conocer más detalles sobre los tipos de artritis que afectan a los menores, sus síntomas y tratamientos, os recomendamos acceder a la página web de la AEPED.

Foto | Donnie Ray Jones

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