Los niños no deben dormir con dispositivos electrónicos

Una pediatra estadounidense asegura que los niños no deben dormir con dispositivos electrónicos, un estudio demuestra que dormir con teléfonos, tablets, etc., reduce en una hora el tiempo de sueño, algo que deriva en un peor rendimiento físico e intelectual.

Problemas infantiles con los teléfonos móviles

Una especialista del Hospital Pediátrico de la Universidad Stony Brook recomienda prohibir que los niños se vayan a dormir con los dispositivos electrónicos, tabletas, teléfonos, consolas, etc., la razón es que estos aparatos pueden reducir la cantidad de horas que los niños deben dormir, en consecuencia pueden tener un peor rendimiento físico e intelectual. Esto no es una novedad, recordemos que en el año 2010 un estudio de Adicciones Digitales advertía de los riesgos de permitir que los niños se fueran a la cama con el teléfono móvil.

La luz que emiten los dispositivos electrónicos como el teléfono móvil (aunque sea sólo para ver la hora) puede interrumpir el ciclo del sueño, a esto podríamos añadir las llamadas perdidas que se hacen entre amigos, el envío de mensajes de texto, navegar por la red, jugar… son muchas las posibilidades para que el tiempo de sueño se vea reducido. Por ello recomienda crear rutinas y que los niños tengan apagados sus dispositivos una hora antes de irse a dormir, además recomienda elegir una zona de la casa que se destinará a la recarga energética de los aparatos, por supuesto, lejos de la habitación.

La experta explica que una encuesta de la Fundación Nacional del Sueño de Estados Unidos concluía que casi tres de cada cuatro niños con edades comprendidas entre los 6 y los 17 años tenían algún dispositivo electrónico en su habitación mientras dormía, al parecer, estos niños duermen una hora menos en comparación con los niños que no tienen ningún dispositivo en su habitación.

En vez de utilizar el teléfono móvil como despertador, práctica habitual y extendida, recomienda que se utilice un reloj despertador convencional, con ello se incrementarán las horas de sueño y su calidad, algo que repercutirá en el rendimiento físico e intelectual. Cada niño tiene necesidades de sueño diferentes, pero la recomendación es que los niños en edad preescolar duerman al menos 11 horas todos los días, los niños en edad escolar unas 10 horas y los adolescentes un mínimo de 9 horas. Dado que se demuestra que dormir con este tipo de dispositivos reduce un ahora de sueño, se recomienda a los padres que tomen una serie de medidas para ayudar a que los niños se desconecten evitando la dependencia.

Apagar teléfonos, tablets, etc., establecer una rutina, escuchar música, leer un libro o tomar un baño antes de irse a dormir para favorecer el sueño. También recomienda que se apaguen durante la hora de la comida, ya que la distracción con las pantallas crea malos hábitos y además reduce las relaciones sociales con el resto de la familia. Motivar a los niños para que realicen ejercicio físico, los padres deben participar y ser creativos para que los niños se diviertan a la vez que realizan actividad física, incluso recomienda compensarles de algún modo si se esfuerzan en realizar ejercicio.

Lo cierto es que no se trata de perder una hora de sueño, las consecuencias de la dependencia tecnológica abarcan mucho más, puede provocar en los niños aislamiento y poca relación social, sedentarismo, sobrepeso y obesidad, etc., por ello la experta recomienda ir reduciendo gradualmente las horas que pasan con estos dispositivos. Podéis conocer todos los detalles de estas recomendaciones a través de este artículo publicado en la página de la Universidad Stony Brook.

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