Los niños japoneses pueden jugar en espacios protegidos de la radiación

El 11 de marzo del año pasado se producía en terremoto de magnitud 9 y posteriormente un tsumani que afectó a Japón. Como sabemos, una de las consecuencias sufridas fue que los reactores de las centrales nucleares Fukushima Dai-ichi y Fukushima Dai-ni sufrieran daños, incrementándose los niveles de radiaciones ionizantes peligrosas para los seres humanos y la vida en general. Durante muchos meses los niños han estado encerrados en sus hogares, los padres evidentemente temían los efectos de la radiación, las consecuencias de este encierro ha sido un incremento de la ansiedad, del estrés, dolores de cabeza y posiblemente otros síntomas. Como solución, desde el pasado mes de diciembre los niños japoneses pueden jugar en espacios protegidos de la radiación alejándose de sus efectos.

En el vídeo nos explican cómo es el día a día de los niños japoneses de Koriyama, localidad situada a 60 kilómetros de Fukushima. En un primer momento todo parece normal, en la ciudad los habitantes desarrollan una vida “normal”, las personas evacuadas de Fukushima están en esta localidad, 160.000 personas que no tienen trabajo y que no quieren moverse de allí con la esperanza de que algún día se levante la zona de exclusión, zona cuyo nivel de radiación es muy elevado y peligroso.

Hablando de los niños que viven en Koriyama, podemos ver una inmensa guardería muy especial, parece uno de esos parques temáticos que se encuentran en el interior de los recintos feriales, allí los niños japoneses pueden jugar con seguridad, por ahora es el único sitio donde pueden hacerlo.

El centro está perfectamente sellado y los niños tienen a su alcance todo tipo de juegos que promueven la actividad física, colchonetas, piscinas de bolas, columpios, arcos de juego, etc. Es un centro de juego gratuito, y son muchos los padres que quieren llevar a sus hijos, esto provoca que haya lista de espera y exista una limitación horaria, los pequeños sólo pueden jugar durante 90 minutos al día. Peor es nada, al menos de este modo los niños pueden jugar con seguridad y evitar las consecuencias de un largo periodo de encierro. Pero nos planteamos algunas preguntas, ¿cuánto tiempo durará esta situación? la radiación no es algo que pueda desaparecer a corto plazo, ¿no sería preferible irse a otro lugar?

La esperanza de volver a sus hogares se mantiene, pero la radiación no desaparecerá, recordemos por ejemplo el accidente nuclear de Chernóbil de 1986, han pasado más de 25 años y la contaminación radioactiva se mantiene. Japón lucha por retomar la normalidad, pero es evidente que los efectos del terremoto se mantendrán durante años.

Vía | Antena 3

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