Los niños deben evitar las bebidas energéticas y deportivas

La Sociedad Canadiense de Pediatría recomienda que los niños y adolescentes no tomen bebidas energéticas y deportivas por su asociación con diferentes riesgos para la salud documentados a través de distintas investigaciones. Por ello, abogan por crear una legislación que prohíba su venta y consumo a menores de edad.

Riesgos de las bebidas energéticas y deportivas

La Sociedad Canadiense de Pediatría (CPS) ha dado a conocer un informe en el que se recomienda que los niños eviten las bebidas energéticas y deportivas, ya que la cafeína que contienen estas bebidas puede ser un riesgo para su salud. En el documento se advierte que son innecesarias en el mejor de los casos y peligrosas en el peor de los casos, por lo que invita a que se ponga en marcha en el país una legislación para prevenir su comercialización entre niños y jóvenes.

Las bebidas energéticas con cafeína pretenden aumentar el nivel de energía, reducir la fatiga y mejorar la concentración, pero si se mezclan con alcohol, pueden provocar comportamientos de riesgo que se comparan con el uso y abuso de las drogas. En el caso de las bebidas deportivas, los expertos comentan que pueden contribuir a la obesidad y a la caries infantiles, por ello, abogan por esa legislación para frenar su comercialización, debiendo ser bebidas tratadas como las alcohólicas, con venta restringida.

Durante los últimos años han aparecido varios estudios que muestran diferentes riesgos para la salud asociados al consumo de estos refrescos, además de la obesidad y la caries, se apunta que elevan la presión arterial, aumentan la actividad eléctrica del corazón y pueden provocar arritmias o alteraciones del ritmo cardíaco, causar estrés, problemas de sueño, un estado de ánimo bajo e incluso conductas suicidas, no es extraño que cada vez más países decidan prohibir su venta a menores de 18 años.

La CPS recomienda a todos los pediatras que pregunten a niños y adolescentes si consumen estas bebidas energéticas o “deportivas”, que expliquen a los niños y sus familias todos los riesgos que encierran y por qué deberían evitarlas. Los pediatras recuerdan que en algunos casos la cantidad de cafeína que contienen estas bebidas puede provocar que se supere la ingesta máxima diaria establecida por el departamento de salud del país.

Claro, aunque el nivel de cafeína de la bebida esté por debajo del límite establecido, ello no quiere decir que niños y jóvenes tomen más de un refresco al día, por lo que se superaría la máxima ingesta diaria. En este país, como en otros del mundo, la ingesta máxima es de 400mg para adultos mayores de 19 años, en los adolescentes se recomienda no superar los 2’5mg por kilo de peso corporal y para los niños de 10 a 12 años, la ingesta máxima no debería superar los 85mg. Estas dos últimas recomendaciones son estimaciones, ya que todavía no se han establecido recomendaciones definitivas y son necesarios nuevos estudios para ello.

Para hacernos una idea, una taza de café de casi 240 mililitros contiene una media de 135 miligramos de cafeína, una bebida energética puede contener 180 mg de cafeína. Las concentraciones de esta sustancia varían dependiendo del país de venta, un ejemplo es Estados Unidos, una lata de este tipo de bebidas puede contener 344 mg, casi el doble de lo establecido en Canadá. La Canadian Beverage Association (Asociación Canadiense de Bebidas) ha contestado a la CPS destacando que las bebidas energéticas y deportivas tienen diferente composición y funcionalidad, unas son para la estimulación mental y física, y las otras para rehidratar, matizando que no son sustitutivas del agua, sino complementarias. Además, existen opciones con bajo contenido calórico por lo que no promueven la obesidad.

Lógicamente, la industria es parte interesada y defiende su producto, pero existe suficiente documentación científica como para recomendar que su consumo se limite a los mayores de edad. En definitiva, lo mejor es aplicar el principio de precaución y restringir el consumo de bebidas energéticas y deportivas en niños y adolescentes. Podéis conocer más detalles de la noticia a través de este artículo publicado en la página web de la Sociedad Canadiense de Pediatría.

Foto | Mike Mozart

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