Los niños de Irak

En este vídeo nos hablan de las consecuencias de la guerra de Irak, ya han pasado 10 años desde la invasión, derrota de las fuerzas irakíes y derrocamiento de Sadam Husein, pero los conflictos se han mantenido hasta nuestros días y la población no deja de sufrir las consecuencias, especialmente los niños de Irak. Nos hablan del uso de armas prohibidas por parte de Estados Unidos y las consecuencias que han tenido, armas químicas que han provocado un aumento significativo de los nacimientos de bebés con enfermedades, defectos, mutaciones genéticas, etc.

La red nos muestra todo tipo de imágenes consecuencia del conflicto y del uso de armas químicas, la tasa de mortalidad infantil en Irak es muy elevada y muchos recién nacidos tienen los problemas indicados. Algunos especialistas médicos consideran que haber intentado llevar la democracia a este país se ha pagado y se paga con un precio muy elevado, la contaminación medioambiental ha hecho estragos, la población ha tenido que enfrentarse a todo tipo de penurias y además ver como sus hijos sufren las consecuencias.

Nos habla el cardiólogo Omar Al-Kubaisy sobre el tema, lo ocurrido en los años 1991 y 2003 fue una catástrofe, se utilizaron todo tipo de armas, las bombas de racimo, un tipo de explosivo que deja caer cientos de sub-municiones de diferentes tipos y que arrasan toda una zona. Bombas de uranio empobrecido, residuo resultante del enriquecimiento y procesamiento del uranio, este material tiene unos altos riesgos químicos, se comporta como un metal pesado en el organismo y puede causar todo tipo de trastornos. Bombas de fósforo, un tipo de bomba incendiaria que aunque está admitida a nivel internacional, no lo está para usarla sobre la población civil o los soldados, su función es crear una cortina de humo. La lista de material de guerra peligroso utilizado es muy amplia y sus consecuencias desastrosas, se sufrirán durante muchos años.

El cardiólogo indica que la contaminación que vive el país no puede ser comparada con la que sufrió Hiroshima o Nagasaki tras el lanzamiento de la bomba nuclear. En algunas ciudades la tasa de malformaciones congénitas es 14 veces superior a las tasas sufridas en Japón consecuencia de la radioactividad. Los científicos iraquíes han hecho llamamientos para intentar ayudar a la población, pero parece que sus súplicas son desoídas. El drama de los niños iraquíes no parece conmocionar a los países poderosos, prefieren silenciar el tema y evitar ayudar a quienes más lo necesitan.

Esta es una herencia lamentable que no encaja con los valores democráticos y sociales, aceptar estos problemas como efectos colaterales es realmente vergonzoso. Lo peor es que la contaminación ambiental por sustancias radioactivas puede durar cientos de años, por lo que es difícil creer que se reduzca el índice de nacimientos de bebés con todo tipo de enfermedades o malformaciones.

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