Los niños con alergia alimentaria tienen más riesgo de sufrir bullying

La Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica (SEICAP) se hace eco de un estudio en el que se concluye que los niños con alergia alimentaria tienen más riesgo de sufrir bullying. Los resultados de la investigación sirven para invitar a los centros escolares a que trabajen con medidas de prevención y educación que garanticen un entorno seguro para todos los niños y especialmente con los que sufren alergias o intolerancias alimentarias.

Acoso escolar y alergia alimentaria

Según esta investigación publicada en la revista científica Journal of Pediatrics and Child Health, los niños con alergia alimentaria tienen más riesgo de sufrir bullying que los niños que no sufren alergias o intolerancias. El estudio es una revisión de la literatura científica sobre el acoso escolar en niños y adolescentes que sufren alergias alimentarias, que se suma a los resultados de otros estudios realizados sobre este tema en países como América del Norte, Canadá, Italia y Japón.

La Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica (SEICAP) se hace eco de este estudio y traslada sus resultados a nuestro país, ya que está documentado que es una pauta que se repite en todos los países donde se ha estudiado. Por ello, los pediatras alergólogos reclaman mayor seguridad para los niños que tienen alergias alimentarias, así como evitar que sufran aislamiento y rechazo en el entorno escolar. Los resultados del estudio indicado muestran que un 30% de los niños con alergias alimentarias han denunciado haber sufrido acoso precisamente por sufrir este problema.

Con motivo de la vuelta al cole, la SEICAP reclama mayor atención para los niños que sufren alergias alimentarias, y no sólo por el riesgo que tienen de padecer una reacción anafiláctica, también por ese mayor riesgo de sufrir acoso escolar, rechazo y aislamiento. Este organismo explica que en la actualidad, entre un 4 y un 8% de la población en edad escolar de nuestro país, sufre algún tipo de alergia alimentaria, pero es una cifra que cambia y aumenta año tras año, lo mismo que ocurre en el resto de países industrializados. Sufrir alergia afecta a la calidad de vida de los menores, les puede generar estrés y ansiedad debido a la vigilia que han de tener para evitar la ingesta del alimento al que son alérgicos, a esto hay que sumar la posibilidad de que sufran aislamiento social y rechazo, un ejemplo claro es el bullying.

Los niños con alergias alimentarias se consideran diferentes por otros niños, pero hay que tener en cuenta que ser diferente no es un problema, en realidad el problema es ser tratado diferente. Existen muchas cuestiones que se podrían considerar diferencias y ser utilizadas como forma de rechazo, el modo de pensar, el color de la piel, tener obesidad, padecer una discapacidad, vestir de un modo diferente… Dependiendo de la educación, algunos niños no ven estas diferencias y no tratan a sus semejantes de forma diferente, otros, en cambio y debido en muchas ocasiones a la educación o el entorno en el que viven, reaccionan tratando de otro modo a quienes muestran algo diferente.

Los niños alérgicos siguen unas pautas distintas al resto de niños, deben ser precavidos si van a una fiesta a fin de evitar determinados alimentos, comen un menú diferente en el comedor escolar o no consumen determinados alimentos como tentempié en la hora del recreo, y de todo ello se dan cuenta el resto de niños en el colegio y lo utilizan contra ellos. Según el estudio, se incrementa el riesgo de sufrir una anafilaxia grave, ya que los compañeros pueden gastar bromas muy pesadas de cuyas consecuencias no son conscientes, por ejemplo contaminar su comida con alimentos a los que son alérgicos o intolerantes.

La SEICAP nos habla de casos de este tipo, como el de un niño de 13 años alérgico a los lácteos que murió en un colegio de Londres después de haber comido, obligado por un compañero, un sándwich que contenía queso. Esto demuestra que es muy importante que en los colegios se eduque y conciencie a todos los niños sobre los riesgos que conlleva sufrir una alergia alimentaria, teniendo conocimiento, difícilmente se realizarían este tipo de bromas.

Según este informe del año pasado realizado por la Fundación ANAR y la Fundación Mutua Madrileña, el acoso escolar es un grave problema cuyo número de casos aumenta año tras año de una forma alarmante. Por ello, se pide que los colegios trabajen con medidas de prevención y educación que garanticen un entorno seguro para todos los niños y en especial para quienes sufren alergias alimentarias, ya que determinadas bromas o humillaciones pueden tener fatales consecuencias.

Foto | Pink Sherbet Photography

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