Los niños comen mejor si sus padres han ido a la universidad

Un nuevo estudio concluye que los niños comen mejor si sus padres han ido a la universidad, este grupo de padres disfrutan de una mejor posición socioeconómica y educativa, lo que en teoría contribuye a que los niños coman algo mejor.

alimentación infantil

Un estudio desarrollado por investigadores de la Universidad de Columbia concluye que los niños comen mejor si sus padres han ido a la universidad, concretamente se indica que comen más verduras y toman menos productos azucarados, sin embargo, se apunta que todos los niños en general se quedan cortos cuando se trata de comer de forma más saludable en la escuela.

La investigación sugiere que el nivel educativo de los padres es un indicador de la situación económica de la familia y por ende de la calidad de la dieta de los niños. En la investigación realizada se determinó que aquellos escolares de Vancouver (Canadá) cuyos padres habían cursado estudios superiores, tenían hasta un 85% más posibilidades de comer verduras durante la semana, que aquellos niños de padres con un nivel educativo más bajo. También encontraron que los niños de padres que cursaron estudios en la universidad tenían hasta un 67% menos de probabilidades de tomar refrescos y otras bebidas azucaradas.

Los investigadores explican que sólo pueden especular sobre las razones de las diferencias encontradas, por ejemplo, la comida más saludable es más cara y por tanto menos accesible a quienes tienen un nivel socioeconómico más bajo, algo que se asocia al nivel educativo. En cambio, los padres que han ido a la universidad tienen un mejor nivel socioeconómico y mejor acceso a estos alimentos más saludables pero también más caros.

Al margen de estos datos, se ha determinado que la mayoría de los niños, independientemente del nivel socioeconómico, no consumen la suficiente cantidad de alimentos saludables durante los días de escuela, prefieren comer bocadillos, patatas fritas, comida rápida y alimentos que por norma general tiene un alto contenido en grasa y sal. También se concluye que muchas familias con economías más deprimidas se esfuerzan por dar a sus hijos alimentos saludables, pero además se apunta que algunas familias con alto poder adquisitivo no toman las decisiones más saludables en lo que a alimentación se refiere.

Existen barreras socioeconómicas que impiden el acceso a la comida saludable por ser más cara, pero muchas familias de todos los estratos socioeconómicos luchan por conseguir que sus hijos coman de forma más saludable en la escuela. En el estudio participaron casi 1.000 estudiantes a los que se les pidió que informaran sobre el consumo diario de los alimentos que tomaban en la escuela, o mientras realizaban el viaje del hogar a la escuela y viceversa.

Menos de la mitad de los niños declararon comer frutas, verduras, leche baja en grasa o cereales integrales. Un 16% afirmó comer comida rápida de forma habitual, un 20% bocadillos preparados y un 31% afirmaron consumir bebidas azucaradas a diario. Finalmente, como nota destacada, un 15% de los estudiantes afirmaban pasar hambre, sea por problemas económicos o por querer comer más de lo necesario.

La conclusión que sacan los expertos es que se debe trabajar más para mejorar la alimentación en las escuelas y hacerla más accesible. Claro que no se debería hablar sólo de las escuelas, en general, la comida saludable debería ser más barata y accesible, sin embargo, los productos alimenticios más baratos son precisamente aquellos que tienen exceso de grasas, sal y azucares. Podéis conocer todos los detalles del estudio a través de este artículo publicado en Public Health Nutrition.

Foto | USDAgov

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