Los medios de comunicación son una fuerza para bien y para mal en la obesidad infantil

Hoy conocemos una revisión sobre el vínculo entre los medios de comunicación y el aumento de la obesidad entre los niños europeos, en la que se destaca que los medios de comunicación son una fuerza para bien y para mal en la obesidad infantil. Se conocen los efectos negativos de la publicidad de alimentos poco saludables en la infancia, por lo que se vuelve a pedir que se legisle con más severidad sobre el tema a fin de minimizar la exposición de los niños a este tipo de publicidad. Por otro lado, se recomienda utilizar este canal para promover la salud entre la población infantil.

Publicidad y Obesidad

La Academia Europea de Pediatría y el Grupo Europeo de Obesidad Infantil han elaborado un informe en el que se realiza un llamamiento a los gobiernos para que lleven a cabo políticas mejor definidas contra la obesidad infantil. En este informe se destaca que existen fuertes vínculos entre los niveles de obesidad en la UE y la exposición a los medios de comunicación que sufre la infancia.

Los medios de comunicación son una fuerza para bien y para mal en la obesidad infantil, conclusión que ya hemos tratado con anterioridad en Pequelia, destacando que estos medios se podrían utilizar de forma responsable para promover la salud entre los niños. En el documento se hace un llamamiento a los padres, al personal sanitario, a los maestros y educadores y a los legisladores, para que actúen a fin de frenar el aumento de la obesidad infantil, algo que lamentablemente está arruinando la niñez y adolescencia en toda la Unión Europea.

Se vuelve a incidir en la necesidad de limitar el tiempo que los niños emplean en ver la televisión, utilizar el ordenador u otros dispositivos, a un máximo de 1’30 horas al día a partir de los cuatro años de edad. Se pide a los pediatras que se impliquen más e informen a los padres sobre los riesgos de los medios de comunicación en el desarrollo cognitivo y físico de los niños. Claro, que también se recomiendan otras medidas importantes, como la de controlar el consumo de azúcar presente en los alimentos, incluidos aquellos que no parecen tener azúcar pero en realidad la tienen (es lo que se denomina azúcar oculto).

Para ello existen herramientas que ayudan a los padres, por ejemplo, en el Reino Unido Change4Life lanzó una aplicación para smarphone denominada App Sugar Smart, que permite calcular el contenido de azúcar de los alimentos y bebidas todos los días, de este modo se controla la ingesta de azúcar y se puede mantener en los valores recomendados por la OMS (Organización Mundial de la Salud). Esta aplicación escanea el código de barras de los alimentos y muestra la cantidad de azúcar que contienen expresado en gramos y terrones.

Lo cierto es que varios grupos preocupados por la alimentación infantil y la obesidad han lanzado aplicaciones que tienen el cometido de ayudar a los padres a diseñar menús saludables, evitando los productos que no son beneficiosos, se puede citar como ejemplo Consensus Action on Salt and Health (CASH), esta organización lanzó gratuitamente la app FoodSwitch, aplicación que escanea los alimentos de un supermercado y muestra la información nutricional mediante un código de colores, información que proporciona a partir de una base de datos con más de 100.000 producto alimenticios.

Volviendo al tema de los medios de comunicación, en el informe se destaca que la comunicación es un factor clave que influye en la obesidad, los expertos consideran que esa “comunicación negativa se debe vetar”, pero también es necesario poner en marcha programas que mejoren la comprensión de los niños, así como aumentar su conciencia sobre el uso de los medios de comunicación. Se recomienda abordar el tema de las redes sociales y concretamente la publicidad que en ellas aparece sobre alimentos poco saludables, siendo necesario que se regule y que es un canal en el que los niños están más expuestos a esta publicidad.

Combinando la televisión, los medios gráficos y los medios online, un niño puede llegar a ver unos 40.000 anuncios anuales de los que hasta 7.500 son de alimentos poco saludables, es una exposición elevada que termina pasando factura. Está demostrado que incluso con una exposición reducida a estos anuncios durante los programas de televisión los niños tienden, de forma significativa, a elegir determinadas marcas de alimentos que son poco saludables.

La revisión sobre el vínculo entre los medios de comunicación y el aumento de la obesidad entre los niños europeos es un tema amplio y bien detallado que podréis conocer al completo a través de este artículo publicado en la revista científica Acta Pediátrica.

Foto | Lars Plougmann

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