Los juguetes conectados son juguetes peligrosos

La OCU vuelve a incidir sobre el riesgo de los denominados juguetes conectados, advirtiendo que se trata de juguetes peligrosos por no contar con las medidas de seguridad oportunas, como la ausencia de cifrado de datos o la inexistencia de una contraseña wifi. La organización ha analizado cinco juguetes identificando dos por ser potencialmente peligrosos, el Jumping Race Jett y el Rovospy.

Rovospy

Muchos padres ya han comprado los juguetes de Reyes para sus hijos, otros esperan al último momento para recogerlos y colocarlos en vísperas de una de las noches más especiales para los niños, pero en ambos casos aún se está a tiempo de cambiar algunos juguetes adquiridos por ser señalados como juguetes peligrosos por las organizaciones de consumidores, es el caso de los juguetes conectados.

Sobre los riesgos que encierran los juguetes conectados ya hemos hablado en otras ocasiones y hemos identificado algunos modelos, se puede citar esta advertencia de la OCU (Organización de Consumidores y Usuarios) sobre los fallos de seguridad de este tipo de juguetes por violar la privacidad y seguridad de los menores. Pues bien, la OCU publicó otro artículo advirtiendo sobre la peligrosidad de estos juguetes, en el que se analizaron cinco modelos con la ayuda de la Asociación Española de Ciberseguridad y Privacidad (ISMS Forum Spain).

La OCU comenta que los juguetes conectados son especialmente atractivos para los niños, ya que se manejan con la ayuda de una app a través del teléfono móvil, son juguetes que cuentan con conexión wifi, tienen cámara, pero no disponen de algo tan básico como una contraseña de seguridad, lo que supone un enorme riesgo para la seguridad y privacidad de los niños y su entorno, ya que se puede tomar el control de estos juguetes utilizando un smartphone, permitiendo a los hackers hablar y escuchar a través de estos juguetes.

Son juguetes que los niños manejan a su antojo, interactúan con ellos y ofrecen situaciones divertidas y entretenidas que sólo la tecnología posibilita, pero todos sus beneficios y aplicaciones se difuminan ante el problema de la falta de seguridad. De los cinco juguetes analizados, Teksta perro Robot 4G, Minion MIP turbo dave, BB8, Jumping Race Jett y RovoSpy, destacan dos por ser potencialmente inseguros.

El Jumping Race Jett es un minidrón para hacer carreras que puede dar saltos y girar 360º mientras realiza una grabación de lo que está a su alcance gracias a su cámara de vídeo. Cuenta con su propia wifi pero sin necesidad de contraseña para conectarse a él a través de la app instalada en el teléfono, lo que supone una puerta de acceso para cualquiera que pueda tener malas intenciones, a través del minidrón podría grabar situaciones embarazosas, curiosear y posiblemente tener acceso al teléfono móvil.

El segundo juguete denunciado ante la AECOSAN (Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición) es el Rovospy, un robot espía que se parece a un tanque y que, como el anterior, se puede dirigir desde el teléfono móvil. Cuenta con cámara y micrófono incorporado, pudiendo grabar todo lo que esté a su alcance incluso en la oscuridad, ya que cuenta con visión de infrarrojos. El peligro de este juguete radica en la creación de una red wifi al conectarse al teléfono sin que exista protección alguna, por lo que se encuentra en la misma situación que el Jumping Race Jett.

La OCU considera que los problemas detectados se podrían evitar fácilmente si los fabricantes se hubieran preocupado de adoptar algunas medidas de seguridad, como proteger las conexiones con una contraseña, el cifrado de datos y la imposibilidad de enviar datos a terceras personas. La organización denuncia que en la caja de estos juguetes no se informa debidamente sobre su funcionamiento, forzando a quienes los adquieren a aceptar unas condiciones de uso que ponen en riesgo la privacidad. Se podría pensar que la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición no realiza correctamente su trabajo al permitir que este tipo de juguetes estén presentes en el mercado, pero lo cierto es que no existen leyes que regulen la seguridad de estos juguetes, perjudicando a los consumidores y especialmente a los niños.

Juguetes conectados

La OCU pide a los fabricantes que realicen los cambios oportunos para que este tipo de juguetees conectados sean totalmente seguros para los niños y para su entorno. Así que ya lo sabéis, si habéis comprado un juguete conectado, informaos sobre sus medidas de seguridad, y si no cuenta con ellas, lo mejor es descartarlo hasta que la empresa realice las actualizaciones oportunas.

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