Los hermanos pequeños de niños autistas tienen mayor riesgo de sufrir trastornos del espectro del autismo

Según los resultados de un estudio de la Universidad de California, los hermanos pequeños de niños autistas y niños que han sido diagnosticados con TDAH, tienen mayor riesgo de sufrir trastornos del espectro del autismo y Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad.

Herencia genética del autismo

Según los resultados de un estudio desarrollado por expertos de la Universidad de California (Estados Unidos), los hermanos pequeños de niños autistas tienen mayor riesgo de sufrir trastornos del espectro del autismo, algo que también ocurre en el caso del TDAH (Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad), en comparación con los niños cuyos hermanos mayores no padecen estos trastornos.

Según los datos, si un niño sufre autismo, su hermano menor tiene hasta 30 veces más posibilidades de sufrir este problema neurológico y, además, tres veces más posibilidades de que sea diagnosticado con TDAH. En el caso de niños que sufren Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad, sus hermanos pequeños tienen hasta 13 veces más posibilidades de padecer el mismo trastorno y cuatro veces de ser diagnosticados con autismo.

Este descubrimiento reafirma que los mecanismos familiares compartidos subyacentes a estos dos trastornos son, en gran medida, de naturaleza genética. Los expertos comentan que no han podido evaluar completamente el grado en que otros factores contribuyeron en estos riesgos, por ejemplo, los factores epigenéticos como las influencias ambientales compartidas. Como ya hemos comentado en otras ocasiones, el autismo y el TDAH son temas que preocupan en Estados Unidos, ya que el número de casos es elevado y año tras año se incrementa. En la actualidad, un 6% de los niños sufren TDAH y en torno al 1’7% de los niños padece autismo.

En la investigación se analizaron los datos de 15.175 niños que tenían hermanos mayores, de ellos, 730 padecían TDAH y 158 autismo. Alrededor del 12% de los hermanos menores de niños autistas fueron diagnosticados con este trastorno, cifra que se redujo al 1% en el caso de niños cuyos hermanos no padecían el trastorno. Aproximadamente, el 12% de los niños cuyos hermanos habían sido diagnosticados con TDAH, fueron diagnosticados con este trastorno, en comparación con el 1’5% de los niños cuyos hermanos no padecían este problema.

Hay que decir que la investigación no fue diseñada para demostrar causalidad, pero aún así, los resultados sugieren que los padres deben ser conscientes de que tener un hijo con TDAH o autismo aumenta el riesgo de que puedan tener otro hijo que sufra estos trastornos. Si quieren tener otro hijo, han de aprovechar la experiencia que han tenido con el primero para que el segundo, en el caso de que sea diagnosticado con TDAH o autismo, reciba un mejor apoyo poniendo en práctica todo lo que han aprendido.

Como hemos comentado, se determina una relación asociada a la herencia genética pero, como sabemos, se han asociado muchos factores epigenéticos al autismo y el TDAH, por lo que estos resultados deben considerarse desde la perspectiva genética, es decir, no se ha analizado si un niño que sufre autismo por un problema que no sea genético, incremente el riesgo de que su hermano también padezca este problema.

Podéis conocer más detalles de la investigación a través de este artículo publicado en JAMA Pediatrics.

Foto | Andrew Seaman

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