Los cambios positivos tras un campamento de verano

Los campamentos de verano son una buena manera de hacer que los niños sean más autónomos y más responsables con el entorno. Además, aprenden a establecer relaciones sociales muy importantes.

Cuando llega la época estival, momento en que los niños tienen vacaciones de verano y muchos padres trabajan, es cuando se ponen de moda los campamentos de verano. La primera pregunta que nos hacemos los padres es si nuestro hijo está preparado para ir a un campamento de este tipo, si se lo pasará bien, si nos echará de menos, etc. Es más, nos preguntamos cuál es la mejor edad para que los niños comiencen a ir a uno de ellos.

Algunas de esas preguntas tienen una respuesta rápida. Y es que según algunos expertos la recomendación es que los niños vayan a un campamento de verano al menos una vez en su etapa escolar, para que les ayude en muchos aspectos de su autonomía. Normalmente cuando en casa hay más de un hijo hay muchos quehaceres diarios que los hermanos mayores ya acostumbran a hacer pronto, pero cuando tenemos un hijo único, acostumbramos a dárselo todo hecho. Esto es un error, obviamente, y no lo digo por decir, ya que la experiencia personal me ha hecho ver que el tener un solo hijo le hace menos autónomo.

De ahí que me pregunte a qué edad un niño puede ir a un campamento de verano. Parece ser que lo mejor es que vayan pronto, a eso de los siete años, porque si esperamos a que vaya a los diez o a los once posiblemente les cueste más separarse de sus padres y les dé más reparo este tipo de experiencias. El hecho de ir a los siete años implica que el niño no piense excesivamente en el hecho de con quién va a estar, si conocerá a alguien o no, ellos van y ya está. Esto significa que posiblemente los dos o tres primeros días se sienta un poco desubicado, pero pronto comenzará a hacer amigos y a tomar la rutina del campamento con bastante independencia.

Esto significa que los niños aprenderán a adquirir hábitos que en casa cuestan que hagan, como por ejemplo lavarse siempre las manos antes de comer, ayudar a poner la mesa, recoger sus platos, encargarse de controlar su ropa, etc. En el aspecto emocional, el campamento de verano ayudará a los niños a tener más empatía, les ayudará a mejorar su forma de relacionarse con los demás y, en definitiva, les ayudará a madurar y a formarse como personas.

Por tanto, el campamento de verano es una forma positiva de ayudar a que los niños se hagan más autónomos y se hagan más seguros de sí mismos. Incluso les ayuda a compartir sus experiencias con niños de su edad y de diferentes orígenes o condiciones. Además, dependiendo del campamento pueden estar en contacto con la naturaleza y aprender actividades que los ayudará a entender mejor su entorno. En cuanto a las actividades, éstas permitirán al niño hacer mucho ejercicio y saber desenvolverse solo solucionando sus propios problemas sin la constante ayuda de sus papás. ¿Qué opináis vosotros? ¿Habéis enviado a vuestro hijo a un campamento de verano? ¿Cómo ha sido la experiencia?

Vía | abc.es

Foto | cheeseslave

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