Los alimentos simbióticos pueden controlar el exceso de peso en los niños

Una investigación pionera, ha logrado demostrar que utilizar los alimentos o suplementos simbióticos en las estrategias para conseguir una reducción de peso en los niños, mejora el estrés oxidativo, favorece la pérdida de peso, y el valor de lípidos en sangre vuelve a niveles normales.

Obesidad infantil

Según un estudio desarrollado por expertos de la Facultad de Medicina de la Universidad Eskişehir Osmangazi de Turquía, los alimentos simbióticos pueden controlar el exceso de peso en los niños. Un alimento simbiótico es un alimento funcional que está formado por prebióticos y probióticos, este tipo de alimento contiene bacterias que se combinan con la flora intestinal contribuyendo a fortalecer el sistema inmunológico, por ejemplo, en el caso de una diarrea crónica, es necesario que su tratamiento se base en la unión de prebióticos y probióticos.

Los expertos han encontrado que la ingesta de suplementos simbióticos puede contribuir a mejorar el estrés oxidativo y favorecer la pérdida de peso en los niños obesos. Según la investigación, una combinación de dieta, ejercicio físico realizado regularmente y la ingesta alimentos simbióticos, contribuyen de forma significativa a reducir el estrés oxidativo. Es el primer estudio de su género que demuestra los efectos de los alimentos simbióticos en el estrés oxidativo que sufren los pacientes obesos, con un efecto adicional sobre la pérdida de peso.

Los expertos probaron una formulación a base de Lactobacillus acidophilus, L. rhamnosus, Bifidobacterium bifidum, B. longum y Enterococcus faecium con fructooligosacáridos y prebióticos formados por lactulosa, esta formulación se ha registrado como un suplemento alimenticio que contribuye a mejorar la salud en general. Sin embargo, los expertos explican que no hay recomendaciones oficiales sobre las cepas probióticas óptimas para ser utilizadas en las estrategias de la pérdida de peso. La combinación antes indicada no se había evaluado hasta la fecha, siendo elegida al considerar que era la más adecuada para verificar los efectos contra el estrés oxidativo y la pérdida de peso en pacientes con obesidad.

Desde hace algunos años se sabe que las poblaciones microbianas del intestino son diferentes en las personas delgadas y en las personas obesas, cuando una persona obesa adelgaza, la microflora cambia y recupera las propiedades observadas en una persona delgada, lo que sugiere claramente que la obesidad tiene también un componente microbiano.

Se han realizado muchos estudios para manipular la flora intestinal utilizando probióticos o prebióticos a fin de lograr que cambiase y tuviera el mismo perfil que el de una persona delgada. Los investigadores han seguido trabajando en la manipulación de la flora intestinal para obtener una vía metabólica eficaz en la absorción de nutrientes y el aumento del gasto energético, hasta que llegaron a la conclusión de que una combinación de prebióticos y probióticos podría ser la clave para influir en la microflora y reducir el índice de obesidad.

El estudio se realizó con un grupo de 77 niños obesos que fueron puestos a dieta y tuvieron que seguir un programa de ejercicio físico. Estos se dividieron en dos grupos, el primero siguió este programa y el segundo además del programa, tomó un suplemento simbiótico durante 30 días. Aunque ambos grupos perdieron peso, la reducción fue más significativa en el que tomó el suplemento. También se observaron mejoras en los niveles de colesterol, y el 50% de los niños con hiperlipidemia (presencia de niveles elevados de los lípidos en la sangre) volvieron a valores normales.

Tras un mes de seguimiento, se constató que el grupo que había tomado el suplemento simbiótico sufrió una alteración del metabolismo lipídico y el estrés oxidativo, lo que lleva a pensar que es necesario administrar este tipo de suplementos en los niños que deben hacer dieta para bajar de peso. Ahora es necesario realizar un estudio a largo plazo, ya que administrar el complemento durante un mes no es tiempo suficiente para constatar las alteraciones que se producen en la flora intestinal. Los resultados son muy prometedores y pueden ayudar a desarrollar nuevas estrategias contra el tratamiento de la obesidad infantil, podéis conocer más detalles de la investigación a través de este artículo publicado en la revista científica Beneficial Microbes.

Foto | miss pupik

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