La falta de sueño ralentiza el desarrollo de los niños

Dormir poco puede producir graves síntomas, que van desde irritabilidad, poco rendimiento escolar y agotamiento excesivo, especialmente en los infantes. Descubre todo lo que puede pasar

El desarrollo infantil se ralentiza por la falta de sueño

Cuando dormimos mal, despertar al día siguiente es casi una tortura. Bostezos fecuentes, cansancio y poca concentración son síntomas comunes, pero en el caso de los más pequeños la situación se agudiza. Lo dice un estudio: la falta de sueño ralentiza el desarrollo de los niños. Su estado de ánimo se ve afectado, al igual que sus capacidades motoras y demás actividades cerebrales. No es de extrañar que sufra problemas de conducta, incluso deficiencias a nivel escolar. Esta situación alterará su memoria, en muchos casos el desarrollo de un lenguaje adecuado y también la resolución de problemas.

La Academia Americana de Medicina del Sueño, ubicada en Illinois, Estados Unidos, dedicada al estudio exclusivo de esta subespecialidad, establece las horas de sueño para cada edad: De 12 a 16 para menores de cuatro a 12 meses, hasta 14 horas para bebés de uno a dos años, de 10 a 13 para peques que ronden los tres y cinco años, y de 9 a 12 horas para los niños de 6 a 12 años. Después, entre los 13 y 18 años lo recomendable son entre ocho y 10 horas de sueño ininterrumpidas.

Niños que duermen mal se desarrollan más lento

Un infante en edad escolar, que pierde hasta cuatro horas de descanso diariamente, de forma reiterada, suele presentar diversos síntomas a los que los adultos deben prestar atención rápidamente. Sólo así podrán actuar en consecuencia. Algunos de ellos son:

  • Irritabilidad e impulsividad
  • Inquietud durante el día
  • Desánimo o decaimiento
  • Poca tolerancia a eventos frustrantes
  • Agotamiento o cansancio
  • Déficit de memoria
  • Poco autocontrol y faltas de atención
  • Disminución del rendimiento motor
  • Desmotivación
  • Oposición y apatía
  • Bajo rendimiento escolar
  • Faltas de concentración
  • Dolor de cabeza frecuente
  • Accidentes que pueden o no ser graves
  • Reflejos mucho más lentos
  • Mayor inclinación a sufrir infecciones, aunque este último es menos frecuente que los otros.

Fracaso escolar

Diversos estudios sustentan que los pequeños que duermen poco son más proclives a tener conflictos en la escuela y a desarrollarse de forma más lenta en comparación con sus compañeros, que duermen bien. Además, puede afectar la realización de sus tareas escolares. De allí que si su pequeño presenta alguno de los síntomas mencionados anteriormente, es vital llevarle con su pediatra, quien probablemente le remitirá con un especialista. Lo más importante en esta situación es actuar a tiempo, para evitar consecuencias mayores.

Intentar resolver los problemas que pudieran afectar el buen descanso del menor es esencial. Aspectos tan simples como la distancia que existe entre el colegio y el hogar puede incidir. Si están muy separados, los chicos tendrán que despertar muy temprano para llegar a tiempo a sus actividades. Si a eso se suma una exaltación exagerada durante la noche anterior, lógicamente no querrá levantarse de la cama. Por eso hay que tomar medidas. Por más inquieto que sea, hay que ayudar al niño a coger el sueño. 

Los síntomas del mal descanso pueden desencadenar inconvenientes en diversas áreas. Por ejemplo, los dolores de cabeza y la apatía pueden hacer que el niño sienta cierto rechazo hacia sí mismo. Esto se debe a que estarán frustrados, impotentes, desmoralizados y, es posible, que con algo de baja autoestima ante sus demás compañeros. Esta situación podría generar una depresión, pues no sabrá afrontar los errores que cometa y terminará por hacer hasta lo imposible por llamar la atención, asumiendo conductas indeseables.

Solucionar el problema

Dormir bien es tan fundamental como comer, ya sea en un adulto o en un niño. Sin duda, permite mantener la salud en óptimo estado. La solución a cualquier problema asociado, debe ser prioridad para los padres. Lo bueno es que hay miles de maneras.  Los especialistas coinciden en que existen diversas prácticas para mejorar el sueño en niños pequeños o en edad escolar. Por ejemplo: establecer un horario para ir a la cama, leer un buen libro antes de dormir y elegir una decoración poco estimulante para la habitación.

Las estadísticas indican que los adolescentes cuyos padres demandaban una hora establecida para su sueño, duermen mucho mejor que los niños a quienes permiten dormir cuando lo deseen y sin pautas. Asimismo, se ha establecido una correlación estrecha entre la exposición a aparatos electrónicos justo antes de acostarse y las fallas de sueño. Asimismo, son muchos los casos de niños que asocian la hora de dormir con la separación de sus padres, por lo que les cuesta asimilar el sueño.

Lamentablemente, el punto común de los niños en edad escolar es que tardan mucho tiempo en quedarse dormidos, por lo que jugar un videojuego o ver una película suena mucho más entretenido para ellos. Si es tu caso evítalo a toda costa. Para que el pequeño tenga un saludable descanso es importante establecer rutinas, como cenar en familia antes de ir a dormir o poner una hora de apagado de luces para que todos vayan a la cama sin chistar. Cuando hay normas la situación es mucho más sencilla de enfrentar.

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