Llantos en el pediatra

Llantos en el pediatra

¿A cuántos padres nos ha pasado entrar por la puerta del pediatra y que nuestro hijo empiece a llorar?. ¿Qué digo por la puerta del pediatra?, y saliendo por la puerta de casa seguro que también. Son muchos los que no soportan visitar a su médico y te piden entre sollozos volver a casa.

Los niños lloran en las consultas por diversos motivos. En primer lugar hay que tener en cuenta el temperamento de cada uno y las formas que tienen de afrontar las situaciones de estrés. Los niños expresan con el llanto diversos sentimientos y en el médico es común que tengan miedo a lo desconocido pero también a lo conocido doloroso.

La edad en la que un porcentaje más alto de niños llora cuando va al médico se inicia poco antes de cumplir el primer año de vida, justo cuando se desarrolla el apego y la ansiedad por la separación y precisamente cuando ya han sido vacunados un par de veces. Hasta los dos o tres años que es cuando se les puede explicar que lo hacemos para curarles, no para hacerles daño. Aunque ellos lo entenderán a su manera.

Otro factor que hay que sopesar son los médicos de urgencias. Muchos niños no lloran con sus pediatras habituales porque ya los conocen, pero al llegar al hospital aflora el desconocimiento y se ponen a llorar. Además a esto se le une que se están enfermos y al encontrarse mal generan irritabilidad y menor tolerancia ante situaciones nuevas.

También hay que tener en cuenta la actitud y el aspecto de los profesionales. Con las mujeres suelen mostrar menor recelo y ser más tolerantes. Y es indispensable tratarles con suavidad, sin movimientos bruscos e intentar hablarles con dulzura, sobre todo a los que manifiestan que tu presencia no les gusta.

Para minimizar los sollozos ayuda que los padres estén presentes, pero tienen que saber estar en su lugar y dejar hacer. Además deben saber transmitirle serenidad al pequeño, ya que los niños también detectan las actitudes y los gestos de sus progenitores.

Ese miedo a lo desconocido irá disminuyendo con la edad. Y sobre todo, sobre todo y vuelvo a repetir sobre todo no ayuda para nada que cada vez que tu hijo se porte mal le digas “como te portes mal te vamos a llevar al médico a que te pinche” o “como no recojas tu cuarto vendrá el médico y te pinchará”. Lo único que se consigue es transmitirle una imagen negativa y así nunca tolerará visitar al pediatra.

Más información: diario de una mamá pediatra

Foto: PaulEisenberg

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