Limitar el consumo de panga entre los niños

Según un estudio desarrollado por expertos de la Universidad de La Laguna, el panga que se puede adquirir en algunos centros comerciales supera los límites permitidos de mercurio, por lo que se recomienda que se limite su consumo entre los niños, o mejor, que se sustituya esta especie de pescado por otra que tenga un mayor aporte nutricional y que sea más segura.

Panga

El panga es uno de los pescados que más se consumen en el mundo y especialmente en Europa, la razón de ello es su sabor suave y su presentación en los comercios de alimentación, pues está sin y sin espinas, pero a nivel nutricional no es nada destacable, ya que tiene un bajo contenido en proteínas y ácidos grasos Omega 3. Hoy conocemos un estudio sobre este pescado originario de Vietnam al que merece la pena prestar atención, según las conclusiones que se han obtenido, sería interesante limitar el consumo de panga entre los niños por su alto contenido en mercurio o metilmercurio.

Esta especie procede del río Mekong en Vietnam, uno de los más largos del mundo, pero también uno de los más contaminados, ya que en sus aguas acaban todo tipo de residuos agrícolas como son los pesticidas y otros productos fitosanitarios que se emplean para el cultivo y producción de arroz. A esto hay que añadir los residuos químicos resultantes de otras actividades humanas. El panga se convierte en un contenedor para los materiales tóxicos, especialmente mercurio, ya que es omnívoro y depredador final, es decir, básicamente lo mismo que ocurre en el mar, donde las especies más grandes, también depredadores finales, son las que más metilmercurio acumulan en su organismo.

Según los responsables de la investigación, el consumo de este pescado podría exponer a los segmentos poblacionales más sensibles como, por ejemplo, las mujeres embarazadas, los niños o las personas mayores, a diferentes contaminantes que están presentes en esta especie. Por ello, recomiendan el consumo de otras especies de pescado en lugar de panga, no sólo por el tema de la toxicidad, también por el aporte nutricional, ya que como hemos comentado, es inferior al de otros pescados.

Recordemos que hace unos años se habló del impacto ambiental de la crianza del panga y la contaminación del agua provocada por la cantidad de excrementos y desperdicios de los peces. Varios colegios españoles dejaron de servir este pescado en sus menús, y algunos centros comerciales, como Carrefour, anunciaron que dejarían de adquirir esta especie para comercializarla en sus centros. Sin embargo, la CE manifestó que el pescado cumplía con los requisitos exigidos por la UE, no habiéndose producido ningún problema de salud en nuestro país.

En la investigación, los expertos de la Universidad de La Laguna (Tenerife) analizaron 80 muestras de filetes de panga congelados que se comercializaban en tres grandes superficies, disponibles en adobo y al natural. Los resultados mostraban que algunas muestras, especialmente las de adobo, superaban las concentraciones máximas de determinados contaminantes permitidas por la Comisión Europea y que actualmente están establecidas en 0,5 mg/kg.

Los expertos consideran necesario que se realice un control exhaustivo del contenido de mercurio en este tipo de pescado, ya que los análisis muestran una gran variabilidad en las concentraciones, algo que se ha detectado en las muestras de las tres grandes superficies siendo igual pero apuntando que la presentación en adobo era la que más concentración de mercurio presentaba. Los investigadores comentan que en los casos donde se supere la concentración máxima permitida, un consumo continuado provocaría la acumulación de mercurio en el organismo con las consecuencias negativas que ello conlleva.

Quizá los expertos no han tenido en cuenta que la Comisión Europea, desde hace algún tiempo tiene la intención de aumentar la tasa de metilmercurio en el pescado en los peces pequeños de 0’5 a 0’1 miligramos por kilogramo de pescado, y en los peces más grandes se pretende pasar de 1 a 2 miligramos por kilo de pescado. Este cambio está sujeto a intereses comerciales, ya que con el incremento se facilitaría la venta legal de piezas que con la actual limitación no se pueden comercializar. Por tanto, este estudio podría caer en saco roto por la introducción de una nueva reglamentación que se olvida de la salud y se centra en los intereses económicos.

Para la alimentación infantil, merece la pena prestar atención a otras especies de pescado que son mejores que el panga en todos los sentidos y su precio no es elevado. Podéis conocer todos los detalles de la investigación aquí, y en este artículo de la publicación científica Chemosphere.

Foto | Libertad Digital

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