Las rutinas diarias de los niños pueden prevenir la obesidad

Según los resultados de una investigación, establecer unas rutinas en los niños pequeños a la hora de las comidas y la hora de acostarse, contribuye a reducir el riesgo de sobrepeso y obesidad. Además de estas rutinas, se apuntan otras pautas de actuación, como limitar el tiempo que los pequeños pasan frente a las pantallas de los dispositivos digitales, comer a una hora temprana, etc.

Sueño y obesidad infantil

Según un estudio desarrollado por expertos de la Universidad Estatal de Ohio (Estados Unidos), las rutinas diarias de los niños pueden prevenir la obesidad. Realizar las comidas a las mismas horas y acostarse más o menos a la misma hora, son dos hábitos rutinarios que en niños de edad preescolar reducen en casi dos veces el riesgo de sufrir obesidad a los 11 años de edad.

Lo cierto es que los resultados del estudio no nos sorprenden, ya hace varios años que se conoce la relación entre las horas de sueño y la obesidad. Por otro lado, hemos hablado de otros estudios realizados por expertos de esta universidad, sobre la importancia del sueño como estrategia preventiva, un ejemplo es esta investigación en la que se concluía que los niños que se acostaban temprano tenían menos riesgo de sufrir obesidad.

En este nuevo trabajo se han analizado las rutinas diarias en el hogar de una cohorte de niños del Reino Unido. Se realizó una encuesta a los padres sobre diferentes hábitos cotidianos en los que se incluyeron las horas de sueño y las horas de las comidas. A los niños se les realizó un seguimiento desde que tenían tres años y hasta que cumplieron los 16 años, los expertos comentan que esta investigación de tipo observacional no se diseñó para establecer una causalidad entre los hábitos de sueño y el riesgo de sobrepeso y obesidad, pero los resultados obtenidos respaldan los de otras investigaciones en las que se apuntaba dicha relación.

Si buscamos en la red encontraremos investigaciones similares, donde se apuntaba que controlar las horas que pasaban los niños frente a las pantallas digitales, tener establecidos unos hábitos horarios de la comida y seguir un horario regular para ir a dormir, eran tres factores que combinados reducían el riesgo de obesidad hasta en un 40%, así se concluye en este estudio en el que participaron 8.550 niños estadounidenses.

Lo cierto es que los hábitos y rutinas son más importantes de lo que podemos imaginar, por ejemplo, el hábito de comer todos en familia contribuye a mejorar los hábitos alimenticios y además ofrece beneficios emocionales. Los expertos explican que cada vez aprenden más sobre la importancia de las rutinas y como estas influyen en la biología humana, por ejemplo, comer temprano ayuda a maximizar la reducción de peso, dormir menos horas de las necesarias favorece el aumento de peso y el riesgo de sufrir una enfermedad metabólica.

Para comprender mejor la relación entre el sueño y el peso se profundiza en el estudio de los ritmos circadianos, parece ser que si estos son interrumpidos causa variaciones en el funcionamiento del organismo. Un ejemplo son las personas que trabajan cambiando de turno cada mes, de mañana, de tarde y de noche, algunos estudios han demostrado que estas personas tienen un mayor riesgo de aumento de peso que los que trabajan en un horario regular y de mañana.

La nueva investigación no ha encontrado una relación entre la irregularidad de las horas de las comidas y la obesidad, de ahí que sólo se haya hablado del sueño, sobre todo porque los resultados se relacionan con los obtenidos en estudios anteriores, pero eso no quiere decir que no exista una relación entre las horas de la comida y el riesgo de aumento de peso, los expertos consideran que se debe profundizar y seguir estudiando dicha relación.

Podéis conocer los detalles del estudio a través de este artículo publicado en la página de la Universidad Estatal de Ohio.

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