Las mujeres con una educación difícil tienen más probabilidades de tener hijos con dificultades emocionales

Hoy conocemos un nuevo estudio que se suma a otros cuyas conclusiones muestran que el impacto transgeneracional de los traumas es un hecho. Las madres que han sufrido algún tipo de maltrato en la infancia, físico o psíquico, tienen más riesgo de tener hijos que sufran problemas emocionales o conductuales.

Salud mental de madres e hijos

Un grupo de investigadores del King’s College de Londres y de la Universidad Canterbury Christ Church, han desarrollado un estudio en el que se concluye que las mujeres con una educación difícil o traumática tienen más probabilidades de tener hijos con dificultades emocionales y con problemas del comportamiento. En esta investigación los expertos utilizaron los datos del estudio longitudinal Avon de padres e hijos (ALSPAC) de 9.397 madres y sus respectivos hijos, los expertos analizaron el trato que recibieron las madres durante su infancia a través de sus testimonios, así como las dificultades emocionales y de comportamiento de los hijos en la infancia y la adolescencia.

Según los resultados obtenidos, existe un vínculo destacado entre las experiencias negativas de las madres durante la infancia y las dificultades emocionales o del comportamiento de los hijos. Casi el 50% de los niños de madres que habían sufrido algún tipo de maltrato, tenían problemas como la preocupación excesiva o los enfados frecuentes entre los 10 y 13 años de edad. Posiblemente, si se hubiera realizado un seguimiento más amplio en el tiempo, se constataría que estos problemas se mantienen.

Del estudio se desprende que las madres que tuvieron en la niñez problemas como el maltrato, tuvieron un menor nivel educativo, más propensión al consumo de alcohol y al tabaco durante el embarazo y contaron con menos apoyo social. Los resultados proporcionan un modo de combatir las dificultades psicológicas que experimentan los niños, así como las claves para promover una buena salud mental en las generaciones futuras.

Los expertos comentan que las mujeres que han tenido una mala infancia deben recibir mayor apoyo psicológico y social, y ayuda en el marco de los programas de crianza de los hijos dirigida a fomentar las prácticas adecuadas de cuidado de la salud física y emocional de los pequeños. Para los investigadores es muy importante que se identifique a aquellas mujeres vulnerables que han sufrido problemas en la infancia y la adolescencia para que reciban ayuda y apoyo lo antes posible, ya que es un modo de cuidar la salud emocional de la descendencia y de reducir el riesgo de que tengan problemas conductuales y emocionales.

Merece la pena recordar esta investigación realizada en el año 2014 también por expertos del King’s College de Londres en colaboración con expertos de la Universidad de Oxford y la Universidad de Cardiff, en la que se concluía que era muy importante cuidar la salud mental de las mujeres durante el embarazo y tras el parto a fin de promover el buen estado de salud físico y mental en los padres y el bebé, ya que de lo contrario, se incrementa el riesgo de que la descendencia pueda sufrir diferentes problemas como los trastornos psicológicos.

Según las estadísticas, una de cada cinco mujeres sufre problemas de salud mental durante el embarazo, si estos no se tratan, las consecuencias pueden ser fatales para madres y bebés, así como para las familias en general. Este es otro estudio que se suma al conjunto de investigaciones que demuestran que el impacto transgeneracional de los traumas es un hecho, por lo que se considera necesario orquestar políticas de ayuda a las mujeres para que puedan tener bebés con unas expectativas de vida mucho más saludables.

Podéis conocer todos los detalles de la investigación a través de este artículo publicado en la revista científica British Journal of Psychiatry.

Foto | Monkey Mash Button

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