Las declaraciones de propiedades saludables aumentan en productos infantiles de poca calidad nutricional

Un estudio canadiense denuncia que las declaraciones de propiedades saludables han aumentado en productos alimenticios infantiles de poca calidad nutricional, son declaraciones que no reflejan la realidad, ya que los productos están cargados de azúcares y grasas. Por ello, se solicita una regulación más estricta y que los padres lean las etiquetas para no caer en la trampa de las técnicas de marketing.

Técnicas de marketing en los productos alimenticios infantiles

Hace casi una década, la OMS (Organización Mundial de la Salud) desarrolló una serie de pautas que restringen la comercialización de productos infantiles con alto contenido en grasas, azúcares y sal. Tras 10 años, una investigación revela que en este tiempo ha aumentado significativamente el porcentaje de productos alimenticios infantiles con afirmaciones nutricionales saludables, sin embargo, la calidad nutricional no se ha incrementado.

Según la revisión realizada por los expertos de la Universidad de Calgary (Canadá), en la que se compararon los productos infantiles comercializados entre el año 2009 y el año 2017, el 88% de estos productos en el año 2017 no cumplían con las normas de la OMS creadas en 2010, siendo el mismo porcentaje detectado en el año 2009, lo que nos haría pensar que las normas no sirvieron de nada y que la industria siguió comercializando sus productos sin haber mejorado la composición nutricional, pero añadiendo mensajes de carácter saludable.

Para agravar más la situación, los expertos comentan que los valores nutricionales de las muestras dejan mucho que desear, ya que en algunos casos, no sólo no se cumple con los estándares nutricionales de la OMS, además, el contenido en azúcar ha aumentado, el de la grasa se ha mantenido y sólo se ha reducido el contenido en sal. Los investigadores apuntan que algunas empresas alimentarias han cambiado sus productos para que parezcan mejores a nivel nutricional, pero, en realidad estos cambios no han mejorado su composición, ya que se incrementaron los valores de grasas, azúcares y sal.

Los alimentos infantiles se han mantenido igual de ‘saludables’ que en el año 2009, pero lo peor es que las reclamaciones nutricionales en los envases cuentan historias diferentes, es decir, se podría considerar que se está engañando a los padres. La investigación muestra que se pasó del 31’4% de productos con reclamaciones de propiedades saludables en 2009, a un 85’6% en 2017, lo que delata un esfuerzo publicitario por captar la atención de los padres y lograr comercializar los productos.

Lamentablemente muchas de estas declaraciones nutricionales no reflejan la realidad, se destacan mensajes como “sin gluten”, “sin colorantes”, “sin saborizantes”, etc., como las declaraciones más utilizadas, pero éstas no mejoran el producto. Otros mensajes de los productos ensalzan el enriquecimiento con determinadas vitaminas, pero si no se modifica el contenido en grasas o azúcares, la calidad nutricional del producto sigue dejando mucho que desear.

Hay muchos otros mensajes que inducen a los padres a creer que los productos son adecuados para sus hijos, pero son mensajes engañosos que quizá se podrían desmontar con sólo leer la composición nutricional del producto. A todo lo dicho hay que añadir que las empresas alimentarias utilizan todo tipo de estrategias para captar la atención de los niños, como el uso de personajes infantiles que se ha incrementado en el periodo de estudio indicado, pasando del 69’2% en 2009, al 85’6% en 2017.

Los expertos explican que al reflexionar sobre los hallazgos del estudio, consideran que existe una necesidad imperiosa de que se pongan en marcha regulaciones que eviten estas situaciones, tanto en Canadá (lugar donde se ha realizado el estudio) como en otros países, por ejemplo Estados Unidos, ya que en ese país, un producto cargado con azúcar se puede presentar como un alimento saludable, algo que desde hace un par de años varios grupos de presión piden a la FDA que modifique.

En Europa la situación no es tan agresiva, pero se utilizan las técnicas de marketing comentadas, por ello, como padres, la mejor recomendación es leer los ingredientes en las etiquetas de los productos para evitar dar a los niños alimentos supuestamente saludables, pero que en realidad no lo son. Podéis conocer más detalles de la investigación a través de este artículo publicado en la revista científica Nutrients.

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