Las cicatrices son bonitas

Carter Gentle es un niño que con siete años ha tenido que ser sometido a varias operaciones a corazón abierto, lo que le ha dejado varias cicatrices en el cuerpo. La última operación le derrumbó, cuando vio la cicatriz pensó que las personas creerían que es feo, pero sus padres y los usuarios de Facebook le han demostrado que las cicatrices son bonitas.

Niño operado cinco veces a corazón abierto

En las fotografías podéis ver a Carter Gentle, un niño de siete años que a causa de una enfermedad cardíaca congénita ha tenido que ser sometido a cinco operaciones a corazón abierto, algo que ha provocado que tenga varias cicatrices. El pequeño está acostumbrado a ellas, pero al ver la nueva cicatriz que ha recibido su cuerpo como consecuencia de la última operación que ha sufrido para arreglarle el marcapasos, se derrumbó y lloró durante 45 minutos.

El niño tenía miedo de que las personas pensaran que es feo, los padres levantaron el ánimo de su hijo de una manera muy singular, le explicaron que las cicatrices son bonitas y lo hacen parecer a un superhéroe. Además compartieron la fotografía (la primera que aparece en el post) en el perfil de Facebook del padre, la foto se acompañó de la siguiente pregunta, ¿Cuántos me gustas puede lograr Carter por su valentía?

La red social se volcó con el niño, en apenas unos días ha logrado superar el millón de “me gusta” y se ha compartido más de 90.000 veces. Pero además, los comentarios recibidos han sido un gran apoyo para el niño y la familia en general, algunos comentarios se acompañaban de fotografías de las cicatrices de los usuarios que comentaban. Con esta acción las personas mostraban que también tienen cicatrices, el padre explicó a su hijo que las cicatrices muestran a todo el mundo que ha sido más fuerte que su enfermedad.

Las cicatrices son bonitas

Los padres no esperaban que la fotografía se viralizase de este modo y tuviera tanta repercusión, esperaban que fueran los amigos quienes comentaran y apoyaran al pequeño. En sólo 24 horas ya había recibido más de 20.000 “me gusta”, por ello el padre quiso poner el sonido a su móvil para que se escuchara el pitido de aviso de Facebook, cada vez que alguien estuviera enviando su apoyo. El niño no salía de su asombro, ya que el teléfono estaba pitando continuamente, preguntaba a su padre si era por él cada vez que sonaba.

Esto ha servido para darle una gran inyección de confianza al niño, los padres agradecen la reacción de la red social ya que ha servido para que el pequeño vea las cosas de otra manera, las cicatrices son bonitas porque muestran que ha sido más fuerte que la enfermedad. Os recomendamos acceder a este artículo de la publicación digital Today para conocer con todo detalle esta bonita historia.

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