Las chucherías, ¿son buenas o malas?

De toda la vida hemos asociado las golosinas a algo hecho para niños, aunque son muchos los adultos que comen chucherías. Si queremos evitar que nuestros hijos adquieran malos hábitos es mejor darles ejemplo: si no las compramos no las comen y si lo hacemos que sea solo de vez en cuando. Además, debemos enseñar a los pequeños a lavarse bien los dientes para evitar caries.

¿Por qué les gustan tanto las chucherías a los niños? ¿A cuántos cumpleaños has ido en los que no se haya regalado golosinas? ¿Deberíamos ser  los padres los primeros en cambiar el ritual de las golosinas? ¿Se les tiene que prohibir comer golosinas?

Está claro que los niños, sobre todo los pequeños, comen lo que les damos. Es decir, si no somos capaces de negarles un dulce no van a ser ellos los que se nieguen. Pero aquí es donde debemos ser fuertes y capaces de explicarles a nuestros hijos el por qué los dulces solo se pueden comer en ocasiones especiales y qué manera es la menos dañina.

Aunque sabemos que no son buenas, es mejor no prohibírselas.

A los niños les gustan las chucherías porque se le presentan de colores vistosos, sabores agradables, apetitosos y de formas atractivas, pero no debemos perder de vista que las chucherías, ya sean saladas, dulces o chocolates, son un alimento que aporta un extra de calorías y azucares y que por su composición son poco recomendables. Además, si se toman entre horas, como suele ser lo más común, le quitan al niño el hambre para comer la comida del día y esto influye negativamente en su dieta.

Si decidimos darle una golosina al niño, nuestro consejo es ofrecérsela después de comer. Este podría ser un buen momento ya que, por un lado, comerán menos cantidad (al sentirse saciados por la comida) y por otro, al terminar les podemos enseñar a lavarse los dientes; así aprovecharemos para que el azúcar de la golosina no les produzca caries y los niños asuman rutinas importantes de higiene.

Existen recetas para elaborar golosinas en casa que, aunque no son buenas por su alto contenido en azúcares, al menos sí sabremos de qué están hechas y como mínimo serán mas saludables. Otro factor que resulta importante para conseguir concienciar a los niños de que son un mal alimento es que si no se compra, no se come. En los cumpleaños, de toda la vida, se han regalado caramelos. Hoy en día tenemos ya la suficiente información como para poder elegir lo que queremos hacer. Los padres deberíamos cambiar esta mala costumbre. Por ejemplo podemos cambiar las chucherías por  juegos y premios no asociados a la comida.

Aún así, y sabiendo que no es buen alimento, no debemos prohibirles comer golosinas. Son niños y no podemos evitar que las coman porque siempre habrá amiguitos o gente que se las ofrezca. Para eso estamos los padres, para evitar que las coman en exceso, que lo hagan siempre dentro de un horario determinado, evitando en lo posible utilizar una golosina como premio.

Foto por dawnzy58 en Flickr

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