La tos infantil persistente puede ser diagnosticada como tosferina

Una investigación desarrollada en Reino Unido demuestra que es necesario reforzar la inmunización contra la tosferina, se ha constatado que en un 20% de los casos la tos infantil persistente puede ser diagnosticada como tosferina, a pesar de que los niños estaban completamente vacunados.

Tosferina

Un estudio desarrollado por investigadores de la Universidad de Oxford (Reino Unido), concluye que la tos infantil persistente puede ser diagnosticada como tosferina a pesar de que los niños ya se hubieran vacunado contra esta enfermedad. Recordemos que según el actual calendario de vacunas, la inmunización contra la tosferina comprende seis tomas, tres en los primeros seis meses de vida, y otras tres como refuerzo a los 15-18 meses, a los 4-6 años y la última dosis a los 11-12 años.

El objetivo del estudio era estimar la prevalencia y gravedad clínica de la tosferina en niños en edad escolar que tuvieran tos persistente, y que habían recibido las vacunas iniciales y las de refuerzo. Según los expertos, la enfermedad se puede detectar en un 20% de los niños en edad escolar que acuden al centro hospitalario, éstos habían recibido parte de las dosis o todas las dosis de la vacuna, incluidas las de refuerzo. En el estudio participaron 279 niños con edades comprendidas entre los 5 y los 15 años, que habían acudido a uno de los 22 centros de salud por tener una tos persistente con una duración de entre 2 y 8 semanas.

A la hora de recabar los datos se tuvieron en cuenta posibles diagnósticos previos de rinitis alérgica o asma, si en sus hogares se fumaba y cualquier otro problema que pudiera alterar los resultados de la investigación. Para evaluar la gravedad de los ataques de tos, se realizó un seguimiento con un monitor que se encargó de contabilizar las veces que tosían en 24 horas. Hay que decir que algunos casos eran realmente graves, cuatro niños llegaron a toser hasta 400 veces en el periodo indicado.

La conclusión tras las pruebas realizadas determina que en un 20% de los niños que habían acudido al centro de salud por la tos persistente, tenían evidencias de la infección y de ellos, un 18% habían sido vacunados con todas las dosis. Otro dato a destacar, los niños que recibieron el refuerzo de la vacuna siete años atrás tenían hasta tres veces más probabilidades de sufrir tosferina que los que habían recibido recientemente una vacuna de refuerzo, estos datos sugieren que es necesario añadir alguna dosis más en la adolescencia.

A diferencia de España, en el Reino Unido se suministran tres dosis de la vacuna a los 2, 3 y 4 meses de edad, y un refuerzo antes de cumplir los tres años de edad. Antes de introducir el refuerzo en el año 2001, se constató que hasta el 40% de los niños que tenían tos frecuente, en realidad sufrían tosferina. Con la introducción del refuerzo la cifra se ha reducido, pero este estudio evidencia que un refuerzo no es suficiente y quizá se debería adoptar el modelo del calendario de vacunas español.

En el tema de las vacunas debería existir un consenso europeo, contra algunas enfermedades España puede tener un mejor protocolo de vacunaciones, con otras no, un ejemplo a citar es la vacuna de la varicela. Podéis conocer todos los detalles de la investigación a través de este artículo publicado en la revista científica BMJ (British Medical Journal).

Foto | Neticola

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